domingo, 12 de marzo de 2017

La tilingada porteña de parabienes: llegó a Puerto Madero uno de los yates privados más lujosos del mundo

TIENE 113 METROS DE ESLORA Y ESTÁ AMARRADO EN LA DÁRSENA NORTE.PERTENECE AL EMPRESARIO PETROLERO EUGENE SHVIDLER. 

Los visitantes habituales y turistas que recorran Puerto Madero encontrarán en estos días una sorpresa amarrada en Dársena Norte: el gigantesco y lujosísimo yate Le Grand Bleu.

Pertenece a un empresario ruso multimillonario y permanecerá en Buenos Aires durante algunos días, para después continuar con su travesía. 

Se trata de una de las embarcaciones privadas más grande del mundo, con 113 metros de eslora

Las características de este superyate le permiten atravesar cualquier océano con 20 invitados a bordo y una tripulación de 35 personas. Ya estuvo en Punta del Este y Colonia y ahora se lo puede ver en el puerto argentino.

"Le Grand Bleu fue construido en 2000 por Kusch Yachts en los astilleros de Bremer Vulkan en Bremen (Alemania) para el magnate de las telecomunicaciones estadounidense John McCaw, siguiendo un diseño del genio italiano Stefano Pastrovich", cuentan en el sitio especializado Va de Barcos.

En 2002, el yate pasó a ser de otro millonario, Roman Abramovich, famoso en el mundo del fútbol inglés por ser dueño del Chelsea. Durante un tiempo, el empresario lo remodeló, pero en 2006 se lo regaló a su socio Eugene Shvidler, empresario petrolero y actual dueño del barco.

Para desplazar el buque a una velocidad máxima de 17 nudos, el barco cuenta con una planta propulsora formada por dos motores de 3.400 kW cada uno que impulsan dos hélices montadas en sus respectivos ejes. La velocidad de crucero del Grand Bleu es de 15 nudos.

Tiene capacidad para transportar un velero de 22 metros de eslora en su interior y también otro yate más pequeño, de 20 metros. También posee helipuerto y lugar suficiente para guardar un minisubmarino, un jeep, una lancha, varias motos de agua y hasta 30 embarcaciones auxiliares.

Poco se conoce sobre el aspecto interior del yate, ya que esta suerte de mansión flotante no permite ver mucho desde afuera y las características del yate se guardan con cierto recelo.

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