domingo, 3 de abril de 2016

La confesión de un hacker arrepentido que manipuló redes para Peña Nieto reaviva el debate sobre los trolls del PRO

EN UNA EXPLOSIVA ENTREVISTA, EL ARREPENTIDO CUENTA COMO SE MANIPULAN LAS REDES SOCIALES.

La tapa de la revista Bloomberg Businessweek de este mes disparó una intensa polémica en México, que ya forzó a la primera línea del gobierno de Enrique Peña Nieto a dar explicaciones.

En la última edición de esa revista, el hacker colombiano Andrés Sepulveda, asegura haber utilizado sus conocimientos tecnológicos para manipular redes y espiar a los opositores de Peña Nieto durante su campaña presidencial de 2012.

Actualmente preso, Sepúlveda se decidió a contar todo. “Viajé por el continente latinoamericano encabezando desde las sombras diferentes campañas políticas pero, por lejos, la más compleja que me tocó hacer fue la de Enrique Peña Nieto en México. Para hacerla conté con un presupuesto de lo que entonces eran 600 mil dólares, por el que dirigí un equipo de seis hackers que robó estrategias de campaña y manipuló las redes sociales para crear falsas olas de entusiasmo”, aseguró en la entrevista exclusiva para la revista.

El arrepentido dio tal cantidad de detalles sobre los delitos cometidos para la campaña del PRI, que obligó al actual secretario de Hacienda, Luis Videgaray a pronunciarse.

Videgaray, que es el hombre más poderoso del gabinete de Peña Nieto y fue su jefe de campaña, emitió un escueto comunicado en el que afirmó que “no tiene conocimiento de que el supuesto hacker haya tenido participación en la campaña, en donde no se utilizó prácticas de esa naturaleza".

Sin embargo, en la nota con Bloomberg, Sepúlveda incluso ofrece detalles de cómo se cubrieron los rastros luego de la campaña. “Cubrí todo rastro de ésta y otras operaciones. Perforé agujeros en memorias USB, discos duros y teléfonos móviles, calcine los circuitos en un microondas y los hice pedazos con un martillo. Trituré documentos y los tiré por el excusado, además de borrar servidores que fueron rentados anónimamente con Bitcoins en Rusia y Ucrania. Estaba desmantelando la historia secreta de una de las campañas más sucias de América Latina de los últimos tiempos”,  contó el hacker.

La estrategia era sólida: por un lado, Sepulveda trabajaba en el hackeo de estrategias opositoras para adelantarse a jugadas y por el otro, Juan José Rendón, un conocido consultor político que trabaja desde Miami y participó en varias campañas en la Argentina; establecía con esa información el curso de la campaña del PRI.

"En México, la maestría técnica de Sepúlveda y la visión de Rendón para una maquinaria política implacable se juntaron, nutridas por los enormes recursos del PRI", señala la nota firmada por Jordan Robertson, Michael Riley y Andrew Willis.

El hacker con experiencia de ocho años en campañas presidenciales de Nicaragua, Panamá, Honduras, El Salvador, Colombia, Costa Rica, Guatemala y Venezuela, asegura en el reportaje que la labor en México fue, por mucho, la más compleja.

Según la confesión de Sepúlveda, su equipo había instalado malware –programas espías- en los routers de las oficinas del candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, lo que le permitió intervenir los teléfonos y las computadoras de cualquiera que usara esa red, incluido las del mismo ex candidato presidencial de izquierda, que rompió con esa fuerza y hoy lidera su última creación política, Morena.

Pero Sepúlveda no hizo distingos por ideología. Confesó que también actuó contra Josefina Vázquez Mota, la ex candidata presidencial del derechista PAN que entonces gobernaba México con Felipe Calderón.

Además, Sepúlveda confesó que administró miles de perfiles falsos en redes sociales, que mantuvo durante al menos un año para darles un sesgo de credibilidad y alejar sospechas de utilización de campaña, con los que manipuló la discusión en internet sobre los temas que implicaban a Peña Nieto. A través de 30 mil bots en Twitter creó “trending topics” y opiniones falsamente disfrazadas de ciudadanas.

El caso argentino

El dato es muy interesante porque pone en evidencia como la manipulación de audiencias en las redes empieza a ser una práctica extendida en las campañas políticas.

Es además una acusación que golpea de lleno al PRO, que a través de oscuros personajes como Octavio Paulise a quien en el macrifascismo definen como "influenciador" en las redes, crea perfiles falsos para atacar a periodistas o críticos de las medidas del régimen macrifascista.

De hecho, cuando algunos portales de internet revelaron que el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, utilizó el helicóptero presidencial para ir a su casa del exclusivo country Chacras de Murray de Pilar, recibieron un furioso ataque de miles de bots, en lo que fue el primer caso de este tipo de hostigamiento ya con el macrifascismo en el poder

Este tipo de práctica se vio con claridad este mismo viernes, cuando se replicaron en Twitter mensajes ofensivos a aquellos que cuestionaron el tarifazo, que luego se supo provenían de los mismos dispositivos. Es decir, eran bots, robots humanizados para desviar las críticas, que fueron deschavados por los propios usuarios.

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