viernes, 7 de abril de 2017

Violenta y brutal represión de Gendarmería para desalojar el corte de la Panamericana

LA ORDEN LA IMPARTIÓ LA BEODA MINISTRA DE SEGURIDAD, PATRICIA BULLRICH LURO PUEYRREDÓN. HUBO CORTES EN DISTINTOS ACCESOS A LA CIUDAD. EN PANAMERICANA Y LA RUTA 197 LOS GENDARMES CONCRETARON EL DESALOJO CON GAS PIMIENTA Y CAMIONES HIDRANTES, AVALADOS POR EL SUBSECRETARIO DE SEGURIDAD, EUGENIO BURZACO, PRESENTE EN EL OPERATIVO.


Tal como habían anticipado, las organizaciones de izquierda, a partir de las 6 de la mañana, realizaron ayer piquetes en distintos puntos de acceso a la ciudad de Buenos Aires, en el marco de la huelga general CGT, mientras que el régimen fascista desplegó a las fuerzas de seguridad para desalojar los cortes.

La Gendarmería montó un fuerte operativo en la Panamericana, a la altura de la ruta 197, y desalojó a quienes cortaban la autopista. Los gendarmes recibieron la orden de avanzar de parte de la beoda ministra de Seguridad, Patricia Bullrich Luro Pueyrredón. En su arremetida contra los manifestantes tiraron gas pimienta y utilizaron camiones hidrantes.

“Se les ha advertido a los manifestantes que queremos que liberen la Panamericana, que dejen circular a la gente, y ahora se pone en marcha el protocolo de la Gendarmería y, si no responden, actuarán. Actuar significa desalojar para que la gente pueda trasladarse no solo por las vías laterales sino por la vía central", explicó la ex montonera, imbuida por los vahos del alcohol. Un rato después llegó la represión.

También hubo cortes en Panamericana y Henry Ford, Puente Pueyrredón, Puente La Noria, Acceso Oeste y la autopista Buenos Aires-La Plata.


En Panamericana y 197, tras la orden de la borracha y los avisos del jefe del operativo de que aplicarían el protocolo antipiquetes, los gendarmes hicieron un primer avance y quedaron cara a cara con los manifestantes. En ese momento se registraron forcejeos y empujones, en medio de gritos contra la Gendarmería y el régimen.

Como consecuencia de ese primer movimiento, fue despejado un carril en la mano con dirección hacia Buenos Aires, donde estaba la mayoría de los manifestantes. Con el correr de los minutos el carril en sentido norte quedó totalmente liberado.

Al rato llegó el subsecretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, quien ratificó la intención del régimen macrifascista de no tolerar los cortes. Dijo que la expectativa era que de a poco los manifestantes, a quienes Gendarmería tenía acorralados contra el guardrail, fueran dejando libre el resto de los carriles.

La paciencia le duró demasiado: poco después los gendarmes desalojaron con hidrantes y gas pimienta. Se produjeron corridas, enfrentamientos y detenciones. La tensión se trasladó a la colectora.

En el Puente Pueyrredón también se montó un fuerte operativo de seguridad. Los manifestantes bloquearon el ingreso desde la avenida Mitre, pero no así desde la avenida Hipólito Yrigoyen. Efectivos de Prefectura montaron un cordón para impedir que avanzaran sobre el puente intención era avanzar.

En la mayoría de los casos, ante la fuerte presencia de efectivos de fuerza de seguridad los manifestantes optaron por liberar carriles para permitir aunque sea mínimamente el paso de vehículos y adelantar los actos previstos en los piquetes. Fue el caso, por ejemplo, el corte montado en el Acceso Oeste a la altura del Hospital Posadas.

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