lunes, 10 de octubre de 2011

El horizonte cercano

Por Raúl Kollmann

En un panorama estable, la Presidenta mantendrá su voto, con Binner en pelea por el segundo lugar con Alfonsín. Duhalde y Carrió pueden sufrir verdaderos repudios. La carrera bonaerense.

A dos semanas exactas de las elecciones, los encuestadores piensan que puede haber pocas o ninguna sorpresa. Parece estar claro que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sobrepasará el 50 por ciento de los votos y, hoy por hoy, Hermes Binner ocupa el segundo lugar.

Sin embargo, en ese punto algunos de los consultores dicen que hay que esperar: que Ricardo Alfonsín todavía puede pelearle el puesto de escolta al santafesino.

Quienes tienen los estudios más recientes afirman que Alberto Rodríguez Saá será finalmente cuarto y Eduardo Duhalde sufrirá una fuerte caída al quinto lugar, mientras que con porcentajes muy chicos quedarán Jorge Altamira y Elisa Carrió, incluso en ese orden. La primera pregunta es, entonces, ¿cuáles son las razones y la composición del voto de CFK?

Manuel Mora y Araujo: "No cambió ninguna razón para votar a CFK. Los que lo hicieron en agosto lo harán ahora. En cambio, la oposición está peor. Empeoró la falta de propuestas y el atractivo. Todo es de una pobreza asombrosa en la oferta. Mientras tanto CFK se hace más fuerte, sobre todo en los sectores de menos recursos, pero también en las demás franjas. No aparece ningún candidato que represente a una franja o a un sector distinto".

Hugo Haime: "La Presidenta está hoy cerca del 55 por ciento de los votos y eso se sustenta en que la gente percibe una mejora de la situación, tanto del país como en lo personal. Además, hay un fuerte impacto de las políticas sociales: la incorporación de jubilados al sistema, la Asignación Universal por Hijo, el plan para embarazadas, los planes de trabajo y la incorporación de muchísima gente al mercado laboral. Pero a esto se agrega la percepción de quienes tienen trabajo en blanco respecto del aumento de sus salarios. En la clase media las cosas están peleadas, con 40 por ciento votando a CFK y 40 por ciento votando otras alternativas. Estos últimos dicen 'los métodos no me gustan, esto no va a durar mucho, los planes fomentan la vagancia'. Desde el punto de vista ideológico, el 49 por ciento se declara independiente, el 18 por ciento justicialista y hay un 10 por ciento que se considera directamente kirchnerista. Un ocho adhiere al radicalismo, un cinco dice ser socialista, tres por ciento liberal y un dos por ciento de izquierda. De manera que CFK recoge muchísimo voto independiente".

Eduardo Fidanza: "CFK mantiene con holgura el primer lugar porque los votantes le reconocen haber hecho un buen gobierno, básicamente debido a las mejoras económicas ocurridas en estos años. También debe computarse la debilidad de las distintas ofertas de la oposición, en las que no se encuentran liderazgos ni propuestas alternativas consistentes. La composición del voto de CFK es el típico de los candidatos peronistas: mayor caudal en los sectores populares y en la clase media baja. A medida que el nivel educativo y socioeconómico es mayor disminuye la cantidad de votos a la Presidenta; de cualquier modo, ella resulta ganadora en todos los segmentos sociales y económicos. Las razones por las que se repetirá, y aún se ampliará, su caudal se explica por al menos dos razones: el aura de haber triunfado y la escasa efectividad de las campañas de la oposición".

Graciela Römer: "Sigue arriba porque la imagen de su gestión y la aceptación del rumbo general del Gobierno alcanza valores significativos, porque las expectativas económicas son favorables, porque existe una percepción en amplios sectores de la población de que su nivel de ingreso ha mejorado. Por supuesto que temas como la inseguridad y la inflación importan, pero no hay en el horizonte una oferta política con una base de credibilidad suficiente para resolver estos temas, de modo que han quedado fuera de agenda en la competencia electoral".

Enrique Zuleta Puceiro: "Cristina Kirchner encabeza las intenciones de voto con una amplia mayoría desde mucho antes de ser candidata, en vida incluso del candidato Kirchner. Los únicos momentos de duda tuvieron que ver con los comicios de los grandes distritos –Capital, Córdoba, Santa Fe– que le fueron desfavorables y seguramente seguirían siéndolo si se volvieran a votar candidaturas locales. Esto es así, por varias rezones. El desempeño electoral extraordinario de la provincia de Buenos Aires –casi 40 por ciento del padrón nacional–, Daniel Scioli presenta una intención de voto cercano al 50 por ciento, a lo que Martín Sabbatella suma un caudal no menor al ocho. Ello brinda un piso que explica el 56 por ciento de intención de voto de CFK, proyectable por encima del 60. Junto a este factor cabe apuntar un segundo elemento: las dificultades de las alternativas opositoras, empeñadas hoy por hoy en una lucha inexplicable por una segunda oposición carente de significación política. Un tercer factor es igualmente decisivo: Argentina vota hoy gestión, no oposición. No gestión hacia atrás, sino gestión hacia adelante. Una gran mayoría del electorado avizora un futuro positivo y esperanzador pero, al mismo tiempo, muy problemático. Nadie ignora que la crisis nos alcanzó y que su administración requerirá dosis de energía, liderazgo, equipos, ideas y voluntad de poder casi ausentes en los elencos políticos de la oposición".

Analía Del Franco: "Hoy un 70 por ciento de la población evalúa positivamente la gestión de CFK y ha aumentado posprimarias. Ha mantenido un ritmo de trabajo y de gestión como si tuviera que defender voto a voto la elección del 23, además de haber profundizado la apertura a diferentes sectores socioeconómicos, y esto responde de manera directa a las críticas recurrentes por su falta de diálogo. Sus mayores apoyos se concentran en la población menor de 45 años, sin diferencia entre mujeres y varones (este es un cambio respecto del 2007, donde el peso de los varones en su voto fue mayor), sectores sociales medios bajos y bajos, área metropolitana y localidades medianas y chicas. Según tipología de confianza al gobierno nacional, hoy un 70 por ciento de los ciudadanos corresponden a las categorías hipersatisfechos (38 por ciento) y satisfechos (31) con la gestión, mientras que el 31 restante se distribuye entre hipercríticos (20,4) y críticos (10,9) justamente los valores inversos a dos años atrás".

Roberto Bacman: "Nada ha cambiado bajo el sol. Nada ha cambiado desde la realización de las PASO, apenas un par de meses atrás. Los componentes estructurales del escenario tienden a profundizarse. Cristina Fernández sigue fuerte en los segmentos de la población que en mayor medida la votaron en las internas: los más jóvenes (18 a 34 años); los pertenecientes al nivel socioeconómico bajo (representan alrededor del 55 por ciento de nuestra sociedad) y los habitantes del interior del país. Incluso sigue fuerte en electorados urbanos que le fueron esquivos en 2007, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza".

Artemio López: "Al igual que en las PASO, Cristina se destaca por sus atributos personales para ejercer el liderazgo político y la gestión de gobierno. Su supremacía electoral está vinculada al balance favorable de los ocho años de despliegue del proyecto kirchnerista que, por citar un ejemplo contundente, desempobreció al equivalente poblacional de la provincia de Buenos Aires y quitó de la indigencia al equivalente de la población de Córdoba, Santa Fe y Mendoza juntas. La composición de su voto es muy heterogénea, pero el plexo está en los sectores más vulnerables integrantes del 40 por ciento de la población de la base de la pirámide, y el segmento etario de mayor acompañamiento corresponde al 50 por ciento del padrón electoral compuesto por menores de 40 años".

Ricardo Rouvier: "No hay ningún motivo para que CFK haya perdido su caudal electoral. Por el contrario, el 23 de octubre seguramente estará por encima de las primarias. Las encuestas muestran ahora un piso del 50 por ciento para la Presidenta. Considerando a todos los candidatos, hay dos que tienden a crecer desde las primarias. CFK y Binner en rangos muy distintos. La composición de su voto es muy similar a la distribución histórica del voto peronista. Con una alta correlación entre voto al Frente para la Victoria y nivel socioeconómico. A medida que descendemos por la pirámide social crece el voto a CFK".

Doris Capurro: "Los distintos estudios de opinión pública siguen acreditando un clima social que se distingue por el optimismo, la esperanza y el orgullo. Este es el sustrato anímico con el que la sociedad se aproxima a las elecciones. La adhesión al gobierno nacional está apoyada en tres pilares: optimismo económico, aun en el marco de la crisis internacional, reconocimiento a las políticas públicas del Gobierno y liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, que conjuga aspectos intelectuales y emocionales".

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