lunes, 30 de noviembre de 2015

Balance, desafíos y planes del gabinete que acaba de nacer

EVITAR QUE UN RESULTADO TODAVÍA MÁS AJUSTADO QUE EL QUE ARROJÓ EL ESCRUTINIO PROVISORIO DEBILITE A SU GESTIÓN ES LA PRIMERA META DE MUGRIZIO MACRI. EL ROL DE FRIGERIO COMO ARTICULADOR POLÍTICO DEL EQUIPO ECONÓMICO SERÁ CLAVE. SEGURIDAD Y TRANSPORTE, DOS ÁREAS CON PERFIL METROPOLITANO.

Hasta que visitó la residencia presidencial de Olivos y se reunió en reserva con su antecesora, el procesado presidente electo, Mugrizio Macri, tenía previsto anunciar a los integrantes de su equipo económico, pero prolongar el goteo para las demás designaciones. Luego de la cita con CFK, que no superó la media hora, el alcalde saliente liberó los nombres sin más demoras: al día siguiente, el futuro jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, llenó casi todos los casilleros de la grilla de ministros que el líder del PRO tendrá bajo su mando dentro de 10 días, cuando reciba la banda presidencial ante la Asamblea Legislativa.

El rompecabezas de cargos todavía sigue incompleto, quizás al calor de los reacomodamientos y disputas internas que atraviesan a la alianza de derecha Cambiemos. Sin embargo, desde que Peña estrenó el traje de coordinador de ministros y leyó la lista de apellidos, los voceros de los tres socios de la alianza que comandará el gobierno por los próximos cuatro años dejaron de sembrar grandes expectativas en el recuento definitivo.

La reunión entre mandataria saliente y procesado presidente electo atemperó las estimaciones del último resultado electoral. A una semana del primer balotaje de la historia, las espadas del macrismo ya no sostienen con vehemencia un resultado mayor al cosechado, y los mensajeros del kirchnerismo deslizan una expectativa contraria, y apuestan a una desventaja menor a los casi tres puntos que llevaron a Daniel Scioli a la derrota. 

Para la alianza de derecha Cambiemos, un giro adverso en la balanza final del escrutinio podría ampliar las debilidades del nuevo gobierno, cuyo candidato no se impuso por los diez puntos de ventaja que decían las encuestas, sino por una luz menor a tres puntos que podría reducirse aún más. 

Con ese mar de fondo, el presidente electo cerró filas sin demoras, armó su gabinete y delineó el nuevo organigrama para el futuro gabinete nacional, donde la UCR, en calidad de segundo socio de Cambiemos, tiene un peso menor "pero para nada despreciable", apuntó un futuro funcionario de la Casa Rosada que confiesa, en reserva, que "el rol del radicalismo estará más puesto en el Congreso Nacional que en el Ejecutivo, como pasa en la provincia de Buenos Aires con María Eugenia Vidal"

La arquitectura del próximo gabinete reveló, a los ojos de los operadores del partido amarillo patito, una composición centrada "en el macrismo puro". Un término quizás indulgente para la selección de empresarios, gerentes, CEO y "sorpresas" que Peña anunció para el futuro Ejecutivo nacional. El nuevo mapa de poder encierra, en sus casos más destacados, una combinación de desafíos, planes, e internas que protagonizarán la agenda de gobierno que, según Macri confió a sus ministros, tendrá un arranque desde el 11 de diciembre, cargado de medidas que serán anunciadas "día tras día", al calor del goteo de información que finalmente no funcionó para anunciar a los flamantes ministros.

Interior: La creación del gabinete económico implica, en la arquitectura ministerial, el desguace de dos áreas que fueron cruciales para el kirchnerismo: Economía y Planificación Federal. El peso de la cartera que conduce Axel Kicillof hasta diciembre cambiará en manos de Alfonso Prat el Gay, futuro jefe de Hacienda. Su rol estará despojado de algunas materias de política económica que también eran compartidas por Planificación Federal, un ministerio que dejará de existir. No tendrá remplazo, será subidividido dentro del "gabinete económico", pero parte de sus funciones quedarán en manos de Rogelio Frigerio, designado ministro del Interior. "Es el más político de la futura mesa económica", lo caracterizó un hombre cercano a Macri. "Tendrá la coparticipación, la relación económica con las provincias, y el financiamiento de infraestructura básica que maneja De Vido", resumieron para contar el poder que concentrará el líder desarrollista desde el 11 de diciembre.

Justicia: Antes del té para dos que tomaron Macri y Cristina en Olivos, la alianza de derecha Cambiemos ya tenía una pieza menos, gracias al portazo que pegó Ernesto Sanz al Ministerio de Justicia, un territorio de duras disputas protagonizadas con otro radical: el presidente de Boca Juniors Daniel Angelici, expectante operador de Macri sobre el Poder Judicial y fundador del espacio PROA dentro del partido amarillo. Un interlocutor de Sanz confió que su expectativa estaba puesta en otro ministerio, una posibilidad que no ocurrió y que habría tenido más peso que los problemas personales que el radical adujo padecer. Entre un extremo y el otro de los problemas que despojaron a Cambiemos de su primer ministro, Macri recurrió a su añejo fiscal general porteño Germán Garavano y lo catapultó a la cartera de Justicia, un lugar donde habrá que ver si mantiene la ancestral resistencia que encierra contra los juicios por delitos de lesa humanidad.

Seguridad: Otro paso inesperado que revela los movimientos telúricos que cruzan a la coalición del próximo gobierno tiene que ver con la cartera que controla las fuerzas de seguridad federales. "Patricia Bullrich (Luro Pueyrredón) se enteró por teléfono que iba a ser ministra, y lo supo poquito antes de que Marcos apareciera en la conferencia de prensa", contó un colaborador de la diputada nacional que desde el 10 de diciembre tendrá que ejercer el mando político de Gendamería Nacional, Prefectura y Policía Federal. Esta última fuerza afrontará la transformación más importante de su historia con la transferencia de las 54 comisarías porteñas a la órbita de la Policía Metropolinazi, una materia que estará en manos de Eugenio Burzaco, flamante sucesor de Sergio Berni en la secretaría de Seguridad. El nuevo funcionario, que fue eyectado del mando de la Metropolinazi en 2011 por críticas a su desempeño, tendrá directa intervención  en la jerarquización de la estructura que la Federal controla en el resto del país y que podría ser puesta bajo la órbita de una nueva agencia de delitos complejos, narcotráfico y antiterrorismo, cuyo diseño intentará recrear un FBI argentino. Todos estos movimientos, antes del balotaje, fueron explicados en distintos medios por el actual ministro de Justicia y Seguridad porteño Guillermo Montenegro, quien, paradójicamente, todavía sigue sin saber su destino. La única certeza, hasta ayer, era que no continuará en el ministerio porteño que ocupó durante ocho años. "O va al mando de la AFI y nadie lo sabe, o queda afuera de todo y le dan una embajada", resumieron para explicar las incógnitas que rodean a su futuro.

Transporte: "Los subsidios para el transporte van a continuar pero el proceso será controlado", explicaron desde el gobierno PRO para ahuyentar los rumores sobre un abrupto recorte en los desembolsos estatales para los sistemas de transporte público. El secretario porteño saliente en la materia, Guillermo Dietrich era el mayor pretendiente para la nueva cartera desde que llevó adelante la negociación con Florencio Randazzo, titular de Interior y Transporte hasta el 10 de diciembre y una figura de estrecha interlocución con "Guillo". El futuro ministro tendrá una ventaja comparativa en la herencia que recibirá: la Nación, la Ciudad y la provincia contarán con la red ferroviaria metropolitana más moderna de los últimos 60 años, un viento de cola que le permitirá al PRO reordenar y capitalizar ese tráfico desde una orientación política común a los dos lados del Riachuelo. Para los hombres del transporte en el partido amarillo, Randazzo es un interlocutor "privilegiado", pero hasta el propio Macri desea investigar los contratos que firmó con China, una materia que también ha cuestionado duramente Franco, padre del procesado presidente electo, mayor mentor de la relación con la gran potencia oriental.

Mudanzas: Los traslados de algunos ministros porteños a la Casa Rosada confirman una nueva redistribución del poder al interior del PRO, un proceso donde la vicepresidenta electa Gabriela Michetti no pudo introducir ningún ministro en la Casa Rosada, salvo Hernán Lombardi, que no tendrá rango ministerial al frente del Sistema de Medios Públicos, un asunto vidrioso por el mandato de su actual titular hasta 2017. No es todo: su ex amigo, Marcos Peña, llevará a la jefatura de ministros la supremacía que acumuló dentro de la comuna capitalina durante ocho años y detentará el codiciado lugar como "mano derecha del presidente". La jefa de la cartera de desarrollo social porteña, Carolina Stanley, pasará al ministerio que conduce Alicia Kirchner hasta el 10 de diciembre: su traslado confirma el creciente poder que tendrá la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, virtual diseñadora de las políticas sociales en toda el área metropolitana y posiblemente a nivel nacional.

Fuente: nota de Claudio Mardones para InfoNews

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