martes, 17 de abril de 2012

A capar se ha dicho

El diputado nacional macrista Alfredo Olmedo, conocido especialmente por sus atuendos amarillos y por su homofobia, propone un proyecto parlamentario para castrar a los violadores.

“Hay que cortar por lo sano”, propone el diputado nacional Alfredo Olmedo al confirmar que presentará una propuesta parlamentaria que prevé como castigo la castración química o física para abusadores, pedófilos y violadores.

En diálogo con el programa Quilombo (AM990 Splendid) el legislador -que inmortalizó su imagen homofóbica al oponerse al matrimonio igualitario luciendo una incandescente campera amarilla- se entusiasma y reafirma: "Estoy seguro que si sale esta ley, un manoseador, un violador, antes de cometer un abuso se va a cuidar de hacerlo".

Para bajarle un cambio al reclamo castrador, Olmedo abunda en explicaciones sin que se las pidan. "La gente reclama pena de muerte, pero esto es proteger la vida, porque fìjese que paradójico que en los casos de violación se permite el aborto, quitándole la vida al niño gestado, mientras que con el delincuente responsable de esa violación no se hace nada".

Según ex candidato a gobernador salteño, una vez que se pruebe el delito del abusador, "la justicia deberá determinar el castigo que deba aplicársele. Pero la idea es que esa persona vaya presa, y además sea castrada".

Lejos de la imagen grotesca con la que algunos medios pretenden ridiculizarlo, Olmedo sabe muy bien lo que hace. Ninguna de sus iniciativas forman parte de un delirio, sino de una estrategia perfectamente pensada para captar la atención (y el voto) de los sectores de la sociedad que abrigan pensamientos similares. Sin ir más lejos, cuando se debatía la posibilidad de discutir en el parlamento la despenalización del aborto a raíz de un fallo de la Corte Suprema de Justicia que autorizó la práctica en un caso de embarazo producto de una violación, el hombre propuso una consulta popular para que sea la comunidad la que decida sobre este tema de tanta trascendencia social y sanitaria.

Olmedo considera -y habría que ver cuán equivocado está antes de sugerir lo contrario- que la mayoría de la población argentina está en contra del aborto en cualquier circunstancia y no pierde la oportunidad de ponerse "del lado de la vida”, detractando una iniciativa que apunta a salvaguardar precisamente ese valor supremo cuando se trata de mujeres menores o incapacitadas que han sido sometidas a ultrajes.

En esta oportunidad el “amarillo” ratifica su línea dura y propone lisa y llanamente rebanarle los testículos a quienes se los considere culpables de tan horribles delitos, esgrimiendo argumentos propios del Código de Hammurabbi, con aquel principio de reciprocidad exacta por el cual si un arquitecto construía una casa para otro, no la había hecho sólida y si la casa construida se derrumbaba matando al propietario de la misma, el arquitecto debía pagar con su vida. Curiosamente este principio jurídico conocido como Ley del Talión sería dejado sin efecto por el cristianismo, tal como queda establecido en el Sermón del monte de Jesús de Nazaret, quedando sólo vigente en algunos países musulmanes.

Tal vez Olmedo desconozca estos antecedentes, al igual que muchos de los que se tientan con avalar iniciativas de este tipo que insisten con encontrar en la punición una salida al problema del delito. Lo que no debemos es rehuir el debate y pensar simplemente que lo que no nos gusta no existe. No son pocos los que piensan como Olmedo. Y esto sí debiera ser un llamado de atención para lo que bregamos por una sociedad más igualitaria y tolerante.

¿Qué pensará Olmedo de un proyecto de ley que proponga cortarle la lengua a los que hablan boludeces?


No hay comentarios:

Publicar un comentario