miércoles, 9 de febrero de 2011

La gente con apellidos que empiezan con la letra “Z” compra más compulsivamente que "los A"

Así lo asegura un estudio realizado por las universidades estadounidenses de Georgetown y Nashville.  Creen que responde a la forma en que se organiza el mundo en la infancia.

Ayer dábamos cuenta de la nota de tapa de Clarín sobre "el día más aburrido del siglo XX". Y en tren de seguir publicando boludeces, en su edición digital del 08/02, el diario de Herrera de Noble publica la siguiente nota: 

Las personas cuyo apellido comienza con una letra cercana al final del alfabeto reaccionan más rápidamente a la oportunidad de comprar algo que aquellas cuya inicial está cerca de la A, según un estudio realizado por las universidades estadounidenses de Georgetown y Nashville. 

El estudio consistió en presentar ofertas por tiempo limitado a cuatro grupos de estudiantes universitarios, y hallaron que mientras más cercanos al final del alfabeto se ubicaban sus apellidos, más rápido compraban. Por "letra cercana al final del alfabeto" los investigadores consideraron las que van de la R a la Z.

"Nuestro argumento es que los niños desarrollan tendencias de respuesta para gestionar las desigualdades que surgen por el uso que se le da a la Z en su entorno", señala el estudio publicado en la edición de enero de la revista científica sobre consumo Journal of Conumer Research.

Según surgió de este análisis, ese tipo de comportamiento “compulsivo” se produce respecto de los apellidos de la infancia y no del que pudieran haber adquirido de adultos, en caso de que lo hubieran cambiado.

A partir de este dato, los autores formularon la hipótesis de que ese comportamiento podría ser una respuesta a la forma en que se organiza el mundo en la infancia. Un momento en el cual los chicos que tienen apellidos que empiezan con la z suelen estar al final de la fila.

"Los consumidores que están al final del alfabeto quieren asegurarse de que serán los primeros en la fila. Los niños del final del alfabeto actúan rápidamente cuando el apellido no es una variable", aseguran los autores del estudio.

Por otra parte, aquellos cuyos apellidos se ubican a principios del alfabeto están tan acostumbrados a ser los primeros que no les interesan demasiado las oportunidades individuales, y pueden esperar para comprar “más tarde”, según se detalla en la publicación.

El "efecto apellido" podría ser útil para encargados de marketing y vendedores, afirman los investigadores Kurt Carlson y Jacqueline Conard, que podrían, por ejemplo, dirigir ofertas limitadas a los “compradores apresurados” cuyos apellidos empiezan con una letra cercana al final del alfabeto.

“Lo interesante es que experiencias tan pequeñas que creemos que no significan nada, en realidad moldean nuestro comportamiento”, asegura Kit Yarrow, psicóloga de Golden Gate University en San Francisco. “La repetición es clave en la construcción de estas conductas”, concluye la experta.

En la Argentina, en tanto, este tipo de estudios recién ahora se están empezando a llevar a cabo de manera incipiente. Un estudio realizado por la UPRO (Universidad Pro), concluye que los negros bolivianos y paraguayos indocumentados son más proclives a la toma de espacios públicos, que los rubios (por fuera y por dentro) porteños habitantes de Barrio Parque.

Otro de los estudios vernáculos, en este caso realizado por la UAF (Universidad Aníbal Fernández), dá cuenta que los candidatos presidenciales de la Coalición Cívica, son más propensos a la locura mística y a la demencia, que los candidatos de otras fuerzas políticas.

Moraleja: Clarín, sos más divertido cuando mentís y ocultás que cuando escribís estas boludeces!!!

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