lunes, 7 de febrero de 2011

Grondona sugiere que Argentina puede convertirse en Egipto

Sólo había que esperar unos días para ver quién sería el primero en realizar la comparación entre Argentina y Egipto. También era fácil imaginar desde dónde vendría. La nota la firmó Mariano Grondona.


 El editorialista de La Nación fue el primero en deslizar que Argentina podría convertirse en Egipto a través de la protesta social. El mecanismo es claro; hay un sector del periodismo que, ni bien ocurre algo negativo en el exterior avisa: "esto sucederá aquí", pero cuando ocurre algo bueno en el resto del mundo señala: "esto jamás sucederá aquí, por culpa del Gobierno".

Grondona sigue el pie de la letra esa ley del periodismo opositor y tras los sucesos políticos en Egipto desliza que Argentina podría seguir ese camino.

Dice: "Lo que está pasando en Egipto es una demostración rotunda del alcance de las acciones directas. Estas, que nunca son legales, pueden ser legítimas contra una dictadura aunque nunca podrían serlo en una democracia. Por eso debería preocuparnos que la mayoría de los presidentes constitucionales que precedieron a los Kirchner hayan renunciado como víctimas de la acción directa. En esta lista de heridas institucionales se incriben los abruptos finales de los presidentes Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, quienes renunciaron o acortaron sus mandatos en medio de convulsiones callejeras, quedando la salida ordenada de Carlos Menem en 1999 como la única excepción que confirma la regla".

Grondona nos avisa que lo que puede suceder, ya sucedió, con la excepción, por supuesto, de Carlos Menem.

Luego agrega: "En lugar de temer la acción directa al igual que sus antecesores, Néstor Kirchner acuñó una frase que llegó a convertirse en su consigna frente a las conmociones colectivas cuando dijo que no hay que criminalizar la protesta social".

Y aquí la "sutil" comparación: "A fines del año pasado, ya en los tiempos de Cristina, el negro paisaje de la multiplicación de las acciones directas volvió a dibujarse. Ocupaciones como la del parque Indoamericano y el Club Albariño, la toma de vías ferroviarias y, más recientemente, la usurpación de 430 hectáreas en Esteban Echeverría y otros episodios similares, se empezaron a multiplicar. ¿Eran todavía controlables mediante la estrategia de cooptación que había imaginado Néstor Kirchner, o anunciaban, al contrario, una seria multiplicación de los conflictos para cuando terminen las vacaciones?".

Así, Grondona fue el primero en comparar Egipto con Argentina. El ex compañero de Bernardo Neustadt es el pionero en vaticinar que todos los sucesos negativos del exterior, sucederán aquí, por culpa del Gobierno, incluso si es necesario, los desastres naturales.

A tal punto llegó Grondona, que en otro párrafo de su editorial propone tres acciones directas para que Argentina sea todavía más parecida a Egipto: 1º)  derribar el obelisco y construír en su lugar tres pirámides, rellenando de arena las plazoletas del medio de la Av. 9 de Julio; 2º) reemplazar las actuales y útiles bicisendas, por nuevas "camellosendas";  y 3º) cambiarle el nombre al Río de la Plata, por el de Río Nilo de la Plata, que no será el más largo del mundo, pero es el más ancho.

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