lunes, 11 de septiembre de 2017

Protesta de Maestras y Maestros Villeros: "Una sociedad cuyos mayores perjudicados son los chicos"

EN EL MARCO DEL DÍA DEL MAESTRO, HOY A LAS 17 HABRÁ UNA CLASE PÚBLICA EN EL OBELISCO CON CUATRO EJES: LA EMERGENCIA ALIMENTARIA, LA EMERGENCIA EDUCATIVA, LA EMERGENCIA LABORAL Y LA EMERGENCIA EN LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL. "LOS FINES DE SEMANA LOS CHICOS SE SALTEAN COMIDAS PORQUE NO HAY COLEGIOS NI COMEDORES", MANIFESTARON.

“La escuela es la caja de resonancias de la injusticia de una sociedad cuyos mayores perjudicados son los chicos. Si un chico es violentado por las fuerzas de seguridad, esa información llega a la escuela. Si un chico no consigue los medicamentos que antes recibía gracias al programa Remediar, somos los maestros los que juntamos la plata para que se lo pueda comprar ante la falta de respuesta del Estado”. Así resume Maximiliano Malfatti de la organización de Maestras y Maestros Villeros de todo el país algunos de los motivos que los impulsan a organizar para hoy una Jornada de reflexión sobre la situación de la educación en general y de los barrios populares en particular. Será una clase pública con motivo de un día del maestro sin mucho que celebrar. La clase será a las cinco en el Obelisco y tendrá cuatro ejes: la emergencia alimentaria, la emergencia educativa, la emergencia laboral y la emergencia en la violencia institucional. Cada eje será abordado por charlas abiertas de unos diez minutos dirigidas a referentes de organizaciones sociales, culturales y del deporte.

Cuando las Maestras y Maestros Villeros hablan de emergencia educativa se refieren a iniciativas como la del Plan Maestro, presentado este año y elaborado sin consultar ni a docentes ni estudiantes, mediante el cual se pretende una intervención a largo plazo en el sistema educativo con metas a lograr en un plazo de 10 años. Ese plan debe leerse en el marco de las políticas educativas que viene desarrollando el Ministerio de Educación, en un contexto general sin paritarias docentes, con un Instituto Nacional de Formación Docente en pleno desmantelamiento. 

También se refieren a las condiciones edilicias precarias “que se hacen evidentes por ejemplo con el conflicto de las escuelas de la Villa 31”, donde funciona un jardín de infantes, una escuela primaria y una secundaria, y donde la construcción de un polo educativo anunciado con bombos y platillos implica en verdad el desmembramiento de la unidad académica, “ya que quieren enviar el jardín a Barracas, reducir las vacantes, no garantizan opciones para movilizarse hasta allá ni a los chicos ni a los padres”. Las Maestras y Maestros Villeros señalan además la urgencia de impulsar la creación de magisterios, ya que en las villas de la zona sur de la ciudad de Buenos Aires son cada vez más las vacantes para docentes vacías.

En cuanto a la emergencia alimentaria, Malfatti, profesor de la Escuela 6 de la Villa 21, dice que “no sólo es evidente a simple vista durante estos casi dos años sino que la prueba un estudio: hicimos un relevamiento tanto en la ciudad de Buenos Aires, como Chaco y Corrientes, y los resultados son tristísimos. Los fines de semana los chicos se saltean comidas porque no hay colegios ni comedores. Casi la mitad de los alumnos de las escuelas en las villas y barrios populares no cena esos días. Y ni hablar de la calidad de la alimentación, que está por debajo de los valores nutricionales básicos recomendados por la Organización Mundial de la Salud”.

En el plano laboral la crisis no solamente implica que “cada vez vemos más chicos que dejan el aula para hacer cualquier cosa para ayudar a sus familias”, sino también que “en los últimos dos años hemos relevado que los alumnos que terminan el secundario acceden al mismo tipo de trabajos, de la misma (baja) calidad que años atrás accedían sus padres, que contaban solamente con el título primario”. Los maestros denuncian la ausencia de políticas de Estado pensadas para la inclusión de los jóvenes de los barrios populares, “quienes no consiguen trabajo hagan lo que hagan”.

Al cuarto eje, que es el de la emergencia en violencia institucional -“algo que vemos a diario al recibir chicos y chicas violentados por las fuerzas de seguridad, cada vez con más frecuencia”-, se suman los reclamos por la falta de implementación o aplicación parcial del Programa de Educación Sexual Integral, cuya ley fue sancionada en 2006, y una cada vez más apabullante “deficiencia en la atención sanitaria en hospitales para los chicos de las villas y sus familias”.

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