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lunes, 11 de diciembre de 2017

Una encuesta muestra que casi nadie cree que el nuevo sistema previsional beneficie a los jubilados

SIETE DE DIEZ PIENSAN QUE EL NUEVO CÁLCULO VA A SER NEGATIVO, LA MITAD VE QUE LOS JUBILADOS ESTÁN PEOR QUE HACE DOS AÑOS Y EL OCHENTA POR CIENTO AFIRMA QUE NO SE PUEDE VIVIR CON LOS HABERES MÍNIMOS.

Apenas uno de cada cuatro argentinos, una minoría, cree que la reforma previsional va a ser beneficiosa para los jubilados. Y siete de cada diez personas sostienen que la nueva fórmula de cálculo del aumento de haberes va a ser perjudicial, negativa, para los jubilados. 

Ambos datos son una demostración de que gran parte de los ciudadanos ya sabe, algunos un poco más y otros un poco menos, que la reforma reduce los aumentos a los jubilados y que el gobierno quiere “ahorrar” más de 100.000 millones de pesos en 2018 a costa de los ingresos de la clase pasiva. Esa mirada negativa sobre el ajuste que implica la reforma se percibe también en otras opiniones. 

Prácticamente la mitad de la población dice que los jubilados están peor que hace dos años, es decir durante el gobierno kirchnerista, mientras que apenas uno de cada cinco argentinos piensa que los jubilados mejoraron la situación desde 2015.

En sintonía con ese análisis, la casi totalidad de los ciudadanos evalúan que una persona que percibe la jubilación mínima no puede vivir dignamente. 

Las conclusiones surgen de una amplia encuesta, realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que lidera Roberto Bacman.

En total se entrevistaron 800 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. El sondeo, telefónico, se terminó de procesar el sábado. 

“Todo parece indicar que se viven tiempos turbulentos en esta Argentina de hoy. La gente está muy preocupada. Luego de su triunfo electoral, el gobierno nacional siguió de manera inflexible con su metódico plan económico: se produjo el tan temido aumento de tarifas, los combustibles también subieron, el gobierno no logra encontrar la receta que le permita bajar la inflación. Y en tal contexto, la economía desde el mes pasado se ha ubicado nuevamente en el centro de la escena y se convierte otra vez en la principal preocupación de los argentinos. Se viene fin de año y se percibe un clima enrarecido por la economía y también por la política. No debe causar sorpresa alguna que las tres reformas que el gobierno ha enviado para su aprobación al Congreso Nacional no logren buena aceptación en la opinión púbica argentina. Y es lógico: tal como se vio el mes pasado, en un clima social bastante crítico, las reformas producen desconfianza y rechazo”, analiza Bacman.

En la encuesta del CEOP se perciben dos fenómenos. El primero es que es que los ciudadanos están preocupados. Los jubilados, porque deteriora su situación inmediata: en marzo iban a percibir un aumento del 13 o 14 por ciento, de acuerdo a la actual fórmula, y si el gobierno suplanta el cálculo, se prevé que el aumento sólo sea del 5,7 por ciento. Pero también hay una preocupación por el largo plazo, es decir porque el deterioro en la movilidad jubilatoria va a afectar a los futuros jubilados, que percibirán un haber inicial significativamente menor. También sigue instalada en la conciencia la idea de que puede venir una privatización, con planes aún más perjudiciales. 

“En la medida que se avanza en la lectura de los resultados que este trabajo de campo arroja, los aspectos subyacentes se hacen manifiestos: la preocupación da lugar al enojo. Y también es lógico que esto ocurra. La percepción se sostiene en la evaluación de la situación de aquellos que han dado una parte importante de su vida al trabajo y que los encuestados ven que penan como jubilados y que, en definitiva, no poseen el derecho a acceder a una vida digna y sustentable. En tal sentido, la opinión de la gente es taxativa: alrededor de las tres cuartas partes de los entrevistados manifiestan que están convencidos que a los que tienen la jubilación mínima, lo que ganan ‘no les alcanza para vivir dignamente’. Realmente lapidario. Estamos hablando de que así lo ven tres cuartas partes de los consultados, una proporción altísima”, apunta el titular del CEOP.

Como es lógico, cualquier ciudadano percibe que aumentaron, incluso por encima de la inflación, las tarifas, los medicamentos y los alimentos, es decir lo que constituye el consumo elemental de los jubilados. De manera que no requiere de análisis muy sofisticados darse cuenta que la nueva fórmula es perjudicial. A eso debe agregarse que desde el primer día una gran mayoría de argentinos cree que la administración Macri beneficia a los sectores de mayores recursos. La combinación de percepciones -que se perjudica a los jubilados y se beneficia a los poderosos- arma un cóctel explosivo en la opinión pública. 

“¿El riesgo? Concretamente recae en el fuerte impacto negativo que puede producir en la sociedad cuando la nueva ley previsional sea aprobada. Es cierto que el gobierno está esperanzado que con la nueva composición del Congreso la ley sea aprobada. Pero, luego viene la reacción de la gente. A la luz de estos resultados puede vislumbrarse un alto rechazo por parte de la sociedad. Sobre llovido, mojado. El ajuste los perjudica y la mayor parte de los entrevistados entiende que los jubilados están peor que dos años atrás. En todo está el verdadero riesgo: al caldeado clima social de fin de año, se le puede adicionar las consecuencias de esta reforma previsional”, señala Bacman.

“En síntesis, los argentinos se perciben bastante lejanos a esta reforma previsional. No creen que beneficie a los jubilados; están convencidos que la situación de los pasivos más vulnerables va a tender a empeorar y avizoran un futuro en el que también ellos van a ser perjudicados. Para muchos, incluidos la mayor parte de los independientes, este no es el cambio que esperaban. Habrá incluso una franja enojada porque la reforma va en contra de las promesas de campaña. No son cuestiones que se borren fácilmente”, concluye el encuestador.

Fuente: nota de Raul Kollmann para Página/12

lunes, 9 de octubre de 2017

Leve ventaja oficialista en la provincia de Buenos Aires

ESTEBAN BULLRICH ADELANTA A CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, PERO SE FRENÓ LA TENDENCIA A GANAR VOTOS. EL ROL DE LOS INDEPENDIENTES, LA FUGA DE MASSA Y DE RANDAZZO. LO QUE PUEDE CAMBIAR A DOS SEMANAS DEL DOMINGO ELECTORAL.

La provincia de Buenos Aires se mantiene en un escenario de paridad, con la alianza de derecha Cambiemos levemente por encima de Unidad Ciudadana, a dos semanas de los comicios del 22 de octubre. 

La base del voto oficialista es el interior provincial y La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca, las tres grandes ciudades que suelen tener el mismo comportamiento electoral que el interior. En el conurbano, en cambio, Cristina Fernández de Kirchner se impone por seis o siete puntos, una distancia que necesita agrandar para derrotar a Esteban Bullrich. Como se sabe, la ex presidenta tiene mayor caudal en el sur del conurbano que en el norte. La clave de la elección es, hasta ahora, la pérdida de votos de Sergio Massa-Margarita Stolbizer que beneficia a Cambiemos. También Florencio Randazzo pierde votos que, en su mayoría, van a Unidad Ciudadana. Sin embargo, en término absolutos se trata de una pérdida pequeña por cuanto Randazzo no logró una gran cosecha en las PASO. La izquierda se mantiene en un buen cuatro por ciento, un porcentaje que debería alcanzarle para conseguir un diputado. 

Las conclusiones surgen de una vasta encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que dirige Roberto Bacman. En total se entrevistaron 2500 personas en el conurbano, el interior y las grandes ciudades. La encuesta, realizada a través del teléfono, respeta las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. 

Bacman analiza que “frente al escenario de gran paridad es bastante difícil arriesgar un resultado a ciencia cierta. Lo concreto es que Cambiemos sigue manteniendo esa luz de diferencia que logró tras las PASO. Pero es cierto también que la tendencia a ampliar la diferencia se detuvo y en este último trabajo de campo la distancia no supera los dos puntos. Desde la intención de voto propiamente dicha, la elección deja al descubierto un escenario complejo: sin llegar a ser un ballotage, existe una estructura de polarización atenuada. Cambiemos logra un 37,9 por ciento de intención de voto y Unidad Ciudadana un 36. Ambas fuerzas crecieron alrededor de un punto con respecto a la encuesta anterior y concentran el 75 por ciento de los sufragios”. 

La encuesta del CEOP exhibe datos que llaman la atención:

• El 58 por ciento de los consultados dice que la economía está mal o muy mal, frente al cuarenta que dice que está bien o muy bien. 

• Cuando se pregunta cómo está la economía desde que gobierna Mugrizio Macri, el 34 por ciento afirma que las cosas mejoraron, frente a un 41 que dicen que empeoraron. Un 21 dice que las cosas están igual. 

• Cuando se pregunta por su situación personal, apenas el 20 por ciento dice que mejoró, frente a un cuarenta que dice que empeoró. 

• Hay un 54 por ciento que dice que votará pensando en ponerle un freno al régimen fascista actual. 

• Al mismo tiempo hay un 58 por ciento que apoyará una alternativa que signifique una nueva forma de hacer política.

• En las dos preguntas anteriores hay una intersección, una franja que opina las dos cosas. Es un sector independiente que tiene gran importancia porque con pocos puntos pueden inclinar la balanza. 

Por ahora, el dato clave de la elección es que 1País, la fuerza que lidera Massa, pierde votos respecto de las PASO. Bacman siempre señaló que de cada tres votos que se van de 1País, dos van para Cambiemos y uno para Unidad Ciudadana. De allí está sacando el oficialismo los votos para posicionarse al frente. 

Una de las incógnitas son los votantes que no concurrieron a las PASO y que ahora favorecen algo más a Cambiemos que a Unidad Ciudadana. Todavía no está claro si realmente esta vez irán a votar, porque, al menos por ahora, no se percibe un clima de tensión y pasión. Habrá que evaluar qué sucede más cerca del 22 de octubre. 

“Faltan dos semanas que serán muy importantes. Los resultados de las encuestas no son el Oráculo de Delfos, no poseen el poder de la adivinación. En el actual contexto pueden pasar muchas cosas. La diferencia que tiene a favor Cambiemos puede ampliarse pero también achicarse, hasta puede navegar una sorpresa de último momento. Nada está taxativamente definido", concluye Bacman.

Fuente: nota de Raul Kollmann para Página/12

lunes, 11 de septiembre de 2017

Cabeza a cabeza rumbo a octubre

A UN MES Y MEDIO DE LAS ELECCIONES, EL OFICIALISMO TIENE APENAS UN PUNTO DE VENTAJA SOBRE UNIDAD CIUDADANA. EL REPARTO DE LOS INDECISOS, DE LOS QUE VOTARON EN MINORÍA Y DE LOS QUE NO VOTARON EN AGOSTO.

La alianza oficialista de derecha Cambiemos supera a Unidad Ciudadana por un punto, cuando falta un mes y medio para los comicios generales del 22 de octubre. En un marco de enorme paridad, Cambiemos consigue pequeñas ganancias que provienen de votantes de 1País, la alianza que encabeza Sergio Massa, y también consigue apoyos entre los que no fueron a votar en agosto y afirman que lo harán. Unidad Ciudadana, con Cristina Fernández de Kirchner le pisa los talones, retiene la casi totalidad del voto y consigue apoyos en 1País, entre los que votaron a los partidos que no obtuvieron el 1,5 por ciento en agosto y -menos que Cambiemos- en votantes que no concurrieron a las PASO y dicen que ahora lo harán. 

La encuesta muestra una polarización alta, aunque no total, ya que Cambiemos y Unidad Ciudadana pueden sumar el 75 por ciento de los votos de los bonaerenses. 1País perdería tres puntos pero retendría su tercer puesto y más abajo está Cumplir, con Florencio Randazzo como candidato, orillando el cinco por ciento, con lo que perdería un punto. La izquierda queda ahí nomás, con el tres por ciento de los votos. 

Las conclusiones surgen de una amplia encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que encabeza el sociólogo Roberto Bacman. Los encuestados, por vía telefónica, fueron 2.500, con respeto de las proporciones en edad, sexo, nivel económico-social y también en la distribución entre el conurbano bonaerense, las grandes ciudades (La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca) y el interior provincial. 

Bacman sostiene que “aunque el escenario comienza a dejar en evidencia ciertos cambios y movimientos con relación a las primarias, nada parece estar definitivamente cerrado y aún subsisten más dudas que certezas respecto a los distintos factores que podrán llegar a influir de aquí a los comicios generales de octubre. Cambiemos cuenta con la buena imagen de la gobernadora María Eugenia Vidal, que aumentó levemente en este mes. También mejoró Macri, dos puntos, y Esteban Bullrich, el candidato, otros dos. Como se trata de una elección muy pareja, estos pequeños movimientos tienen incidencia”. 

Las fuentes de votos para crecer no son muchas. En principio, de los tres puntos que pierde 1País, dos van para el oficialismo y uno para Unidad Ciudadana. La alianza Cumplir también perdería un punto, que en mayor medida irá para Cristina. Luego están los que no fueron a votar en agosto y que anuncian que sí lo harán en octubre. Por experiencias anteriores, la lógica es que no aumente mucho. En agosto votó el 77 por ciento y todo indica que no se llegará al 80 en las generales, dos puntos o dos y medio. Por ahora la encuesta de Bacman señala que las ganancias son más para Cambiemos que para Unidad Ciudadana: se trata de ciudadanos más moderados, independientes. Los votantes de Ccristina suelen ser más decididos: difícil que no hayan ido a votar en agosto. En cambio entre los que votaron a los partidos que no obtuvieron el 1,5 por ciento y no estarán en octubre -unos 300.000- Unidad Ciudadana recoge más que Cambiemos. Como se ve, los movimientos son más bien chicos y cada detalle cuenta. En una elección tan pareja, incide la calidad y la profesionalidad de la campaña. Por ahora, el oficialismo demostró una abrumadora superioridad en recursos. 

“Massa es el candidato que más tiene para perder. No hay que olvidar que los diputados nacionales que renueva provienen de la elección de 2013, donde fue el gran ganador obteniendo alrededor del 44 por ciento. Hoy no supera el trece por ciento, un valor realmente exiguo para sus aspiraciones políticas y es sostenido sustancialmente por votantes independientes, de los que logra retener a una cuarta parte. Tiene un problema serio con la fidelidad de sus votantes, ya que de cada diez que lo votaron en agosto sólo siete dicen que lo volverán a apoyar. Lo compensa en parte con pequeñas ganancias de votantes que apoyaron otras fuerzas en las PASO”, diagnostica Bacman.

“Tampoco Randazzo navega en aguas tranquilas. Apenas retiene algo más de la mitad de sus votantes de agosto y su saldo neto arroja más pérdidas que ganancias”, redondea el consultora. Por ahora el ex ministro puede decir que sólo pierde un punto de lo obtenido en las PASO. Ya su perfomance en esa elección fue bajo, por lo que se puede especular que gran parte de lo que podría perder ya lo perdió en agosto.

Hay que prestar atención a lo señalado por Bacman respecto del caso de la desaparición de Santiago Maldonado. “Hasta el momento, no posee influencia sustancial en la intención de voto en este distrito. Los resultados aún no demuestran tal actitud de manera manifiesta. Pero no se debe perder de vista que la cuestión puede llegar a convertirse en un nuevo factor de la ecuación de intención de voto. Si el tema no se resuelve, la cuestión tenderá a complicarse para las aspiraciones electorales del oficialismo. No se debe tomar a la ligera que cuatro de cada diez independientes manifiestan que ‘el gobierno es el principal responsable’, dice el titular de CEOP y agrega que "oviamente, los que en la actualidad están más convencidos de la responsabilidad del gobierno son los que votan a Cristina. Pero coexisten dos datos que navegan bajo el agua muy cerca de la superficie: casi la mitad de los que eligen a Bullrich creen que la justicia es la responsable y una cuarta parte culpan a Gendarmería. Es indudable que se encendió un semáforo amarillo y puede llegar a escapársele de las manos al oficialismo”.

Fuente: nota de Raúl Kollmann para Página/12

lunes, 28 de agosto de 2017

La primera encuesta después de las PASO muestra paridad y polarización en la provincia de Buenos Aires, con una leve ventaja de Cristina

EL PANORAMA BONAERENSE MUESTRA UNA FUERTE FIDELIDAD DE LOS QUE VOTARON A UNIDAD CIUDADANA Y A LA ALIANZA DE DERECHA CAMBIEMOS, QUE CASI NO PIERDEN VOTOS. LA BAJA DE MASSA, LA CAÍDA DE RANDAZZO, LA SITUACIÓN DE LA IZQUIERDA. DÓNDE VAN LOS NUEVOS VOTANTES Y LOS QUE CAMBIARON DE OPINIÓN.

El proceso hacia las elecciones de octubre se inició con la comprobación de la escandalosa maniobra realizada por el régimen macrifascista en el recuento definitivo. Todo indica que esta semana quedará sellado el resultado con Cristina Fernández de Kirchner imponiéndose por alrededor de un punto, con lo que se confirma la estafa informativa del domingo 13 de agosto. 

La primera encuesta post-electoral, publicada ayer por página/12, muestra una situación de empate muy marcada y un proceso de polarización. Entre las dos fuerzas principales, Unidad Ciudadana y Cambiemos, tienen una intención de voto del 71 por ciento y si se consideran los indecisos lo más probable es que sumen algunos puntos más. En las PASO los dos frentes consiguieron cerca del 66 por ciento, es decir que concentrarán más votos en octubre que el 13 de agosto. 

Un perjudicado parece ser 1País, la fuerza que encabeza Sergio Massa, ya que uno de cada cuatro de sus votantes dicen que elegirán otra opción en octubre. De todas maneras, Massa por ahora amortigua el golpe con votos que vienen de otras fuentes: los que no fueron a votar, los partidos de izquierda que no llegaron al 1,5 por ciento de los votos válidos y no podrán competir en octubre, y los que en las PASO votaron en blanco. 

El frente Cumplir, que lidera Florencio Randazzo es el más perjudicado, porque la mitad de sus votantes piensan en cambiar de voto en octubre. A raíz de que también recoge algunos apoyos, la caída es desde los seis puntos que sacó en las PASO a los 4,5 de intención de voto que tiene actualmente. Por último, la izquierda, es decir el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), retendría casi la totalidad de su caudal de hace dos semanas.

Las conclusiones surgen de la primera encuesta que se realiza después de las elecciones. El trabajo fue realizado por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) que lidera el sociólogo Roberto Bacman. El procesamiento terminó el viernes y en total se entrevistaron 2.500 personas en la provincia de Buenos Aires, respetando las proporciones por edad, sexo, nivel económico-social y lugares de residencia. Como es obvio, las tendencias son muy disímiles en el conurbano bonaerense que en el interior provincial. 

“La tendencia a polarización es más que evidente: algo más de siete de cada diez bonaerenses ya han decidido votar al oficialismo o a CFK como la mejor representante del segmento opositor. Bastante lejos quedan 1País (14,9 por ciento) y el Frente Justicialista Cumplir (4,6 por ciento)”, señaló Bacman. 

Fidelidad

La clave está en la fidelidad de los votantes. Cuando se le pregunta a los encuestados a quién votaron y a quién van a votar en octubre, la mayor fidelidad está en Unidad Ciudadana y en la alianza de derecha Cambiemos. 

El 90 por ciento de los que eligieron la boleta de CFK el 13 de agosto dicen que lo volverán a hacer en octubre; mientras que el 91 por ciento de los que apoyaron a Cambiemos aseguran que repetirán el voto en octubre. 

De los votantes que se le escapan a las fuerzas mayoritarias, una parte contestó que no sabe todavía qué va a hacer en octubre. Son personas que posiblemente no cambien de voto pero no lo quieren decir. En ese rubro entre los votantes de Cambiemos hay un cinco por ciento que ahora se proclama indecisos, aunque lo más probable es que se vuelvan a inclinar por la boleta amarilla. Los votantes de Cristina están más decididos y sólo uno de cada cien ahora dice estar indeciso. 

La ex mandataria tiene ventaja entre los que votaron a partidos -principalmente de izquierda- que no consiguieron el 1,5 por ciento de los votos válidos. Cambiemos lograría mayor apoyo entre los que no fueron a votar (seguramente el presentismo aumentará entre dos y tres puntos) y la encuesta muestra que hay paridad entre los que votaron en blanco: irían para Cristina y Bullrich en la misma proporción. 

El punto fuerte de Cristina está en la evaluación de la economía. En sus votantes, pero también entre los que apoyan a Massa o a Randazzo, la crítica a la situación económica es ampliamente mayoritaria. Y en ese marco, la ex jefa de Estado aparece como la candidata con más posibilidades de frenar el ajuste y las consecuencias de la aplicación del modelo económico de Cambiemos. También mejoró algo la imagen: hoy es muy pareja con la de Mugrizio Macri. El fuerte de Bullrich sigue siendo el sello de Cambiemos. Su imagen positiva es muy pobre, 42 por ciento y depende del arrastre de la gobernadora fascista María Eugenia Vidal. 

Infidelidades

Como era cantado, las dos fuerzas que tienen más problemas con el nivel de fidelidad son 1País y Cumplir. Massa retiene el 73 por ciento de sus votantes. Del 27 por ciento que emigra, algo más del 13 va para Cambiemos y un nueve para Unidad Ciudadana. 

1País recupera parte de lo que pierde de los que votaron en blanco, los que no votaron, los que apoyaron opciones que no llegaron al 1,5 de los votos válidos. Son fuentes poco confiables que pueden ser absorbidas por la polarización. La lógica indica que Massa perderá algo de su caudal, aunque el pronóstico por ahora es que la pérdida no será de gran envergadura. 

El Frente Justicialista Cumplir tiene en peligro la mitad de sus votos. Sólo el 49 por ciento de los que pusieron la boleta de Randazzo afirma que volverá a hacerlo en octubre. El ex ministro de Interior y Transporte recibiría algo de apoyo del voto en blanco, los que no fueron a votaron y los que no llegaron al 1,5 por ciento. Pero a diferencia de Massa su pérdida es neta: baja del seis por ciento al 4,5. 

“Los resultados de este trabajo se pueden resumir en tres ideas fuerza: empate técnico entre Unidad Ciudadana y Cambiemos, con leve ventaja para los primeros, tendencia a la polarización e importantes desafíos para todos. ¿Se mantendrá la alta fidelidad de los votantes de Unidad Ciudadana y Cambiemos? ¿Logrará sustentar o aumentar la fidelidad Massa? ¿Qué pasará con los votantes de Randazzo? Y se requiere un ajuste fino en algunas de las variables: la asistencia y la reducción del voto en blanco. Son valores que, si se tienen en cuenta elecciones anteriores, tienden a modificarse de las primarias a la generales: en las legislativas de 2013 y en esta misma provincia, el índice de asistencia creció 2 puntos y el voto en blanco se redujo del 4,9 al 3,1 por ciento. En una situación de empate como la actual, cada detalle, cada movimiento, pesa”, redondeó Bacman.

Fuente: nota de Raul Kollmann para Página/12

lunes, 31 de julio de 2017

Candidata en ascenso: el escenario bonaerense muestra el crecimiento de la ventaja de Cristina en las PASO

CON CAMBIEMOS ESTANCADO, LA EX PRESIDENTA AMPLIÓ SU PORCENTAJE HASTA PASAR LOS CUATRO PUNTOS SOBRE BULLRICH. LA ABRUMADORA VENTAJA EN EL GRAN BUENOS AIRES. EL PANORAMA DE RANDAZZO Y DE LA IZQUIERDA.


La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner amplió levemente su ventaja y ya le saca más de cuatro puntos a su competidor, el macrifascista Esteban Bullrich. La ex mandataria subió casi un punto mientras que la alianza de derecha Cambiemos parece estancada. Todo dentro del marco de una cierta estabilidad en el voto, sin cambios fuertes. En el tercer lugar, pero a considerable distancia, está Sergio Massa, de 1País, resistiendo a la polarización. Massa necesita llegar a los 20 puntos, como mínimo, para evitar que la elección se convierta en un Boca-River entre Cambiemos y Unidad Ciudadana. Por su parte, Florencio Randazzo, aunque creció levemente, no puede despegar hasta ahora: está en un lejano cuarto puesto. Un paso más atrás queda el Frente de Izquierda (FIT), que tiene muy buenas posibilidades de sumar diputados. En las dos semanas que quedan habrá una fuerte pelea por los indecisos, que no son tantos pero son claves. La mayoría se consideran opositores al régimen actual. 

Las conclusiones surgen de una amplia encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) que lidera el sociólogo Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1500 personas de toda la Provincia de Buenos Aires, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. El sondeo, telefónico, terminó de procesarse el último viernes. 

Bacman sostiene que, desde que existen las PASO, el voto se estructura en dos etapas. La inicial son las primarias, donde los ciudadanos se guían más por su estructura de pensamiento, su ideología o las impresiones generales sobre la situación. En la elección propiamente dicha, la de octubre, ya empieza a pesar el llamado voto útil. “El núcleo duro de los votantes de cada fuerza seguramente refuercen su decisión en octubre; sin embargo en las periferias, siempre se detecta un potencial movimiento a fin de adecuar su voto. Están los ejemplos de Martín Lousteau y del propio Macri en la elección de 2015, pero lo mismo ocurrió a favor de Sergio Massa en 2013 o de Cristina en 2011. Todos sumaron muchísimo en la segunda elección”, explica el consultor.


Por lo tanto, se parte de algo así como “el primer amor” en los comicios del 13 de agosto. Como guía, Bacman utiliza una medición que realiza periódicamente. Le pregunta a los encuestados si se consideran oficialistas, opositores, o ni oficialistas ni opositores. “Lo cierto es que, en Provincia de Buenos Aires, los oficialistas redondean un 32,5 por ciento y los opositores constituyen el 41,0 por ciento del distrito. Un 26,5 por ciento se ubica en la categoría de independientes pragmáticos: no tienen fuertes simpatías ni antipatías por ningún partido o dirigente en particular y como ya lo he expresado con anterioridad terminan siendo de máxima importancia”, señala Bacman.

Por supuesto que la cuestión de fondo es que siete de cada diez bonaerenses consideran que la situación económica está mal o muy mal. Y lo mismo opinan respecto de su situación personal, que, según siete de cada diez personas, empeoró en este año y medio de administración de Mugrizio Macri. El impacto mayor del deterioro en el empleo, en el salario y las jubilaciones se vive en el Gran Buenos Aires. Por eso allí Cristina lidera con holgura: le saca más de trece puntos de ventaja a Bullrich. Esa ventaja es decisiva a la hora del cómputo final, ya que el Gran Buenos Aires representa el 60 por ciento de los votos provinciales. En el interior bonaerense, el ex ministro de Educación aventaja, también por trece puntos, a Unidad Ciudadana. 

Bacman señala que “CFK se mantiene al tope de la intención de voto porque entre los actuales candidatos es la que conserva uno de los mejores índices de imagen positiva, con un 41,1 por ciento. Si bien es cierto que su imagen negativa, que de alguna manera expresa el techo de crecimiento electoral, es del 57,6 por ciento, existe otro aspecto fundamental: el núcleo duro de sus votantes (aquellos que tienen imagen muy positiva de Cristina) redondean un 31 por ciento. En el segmento opositor: la imagen positiva de CFK asciende al 97 por ciento. Además, Cristina encaja con un pensamiento decisivo: el 71,5 por ciento de los opositores ya han decidido votar por ella, pues consideran que representa la única alternativa para ponerle freno a las consecuencias de la aplicación del actual modelo económico. Más allá de lo mucho que se diga de sus votantes, de algunas declaraciones con fuertes contenidos despectivos, lo cierto es que el rechazo al actual plan económico se constituye en la principal fortaleza de CFK. Además de tener fuerte presencia de voto en el conurbano, Cristina domina también entre los jóvenes y las personas de menos recursos. En todas esas franjas, la ex mandataria supera el 40 por ciento de los votos. Los que hoy ya han optado por Unidad Ciudadana es muy difícil que cambien su decisión de voto”.


“Esteban Bullrich de Cambiemos mantiene el segundo lugar de intención de voto, con el 30,3 por ciento", afirma el titular del CEOP y agrega que "como ya fuera detectado en el trabajo de campo realizado dos semanas atrás, necesita de la marca Cambiemos para llegar a ese valor: a tal punto que se observa una diferencia de alrededor de cuatro puntos menos si se pregunta solo por su nombre y apellido, sin mencionar a Cambiemos. Es decir que, de entrada, Bullrich tiene el 26 por ciento de los votos, pero cuando se le dice al encuestado que es el candidato de Cambiemos, trepa al 30”. 

Eso es lo que explica que en los spots de campaña aparezca mucho la gobernadora María Eugenia Vidal, la dirigente con mejor imagen, e incluso en los cortos el candidato tiene un papel secundario. En las dos semanas que faltan, Vidal será el eje de la campaña. Bullrich tiene el apoyo de ocho de cada diez ciudadanos que se consideran oficialistas y sólo tres de cada diez personas que se autodefinen como independientes. El fuerte del voto de la alianza de derecha Cambiemos está en la gente mayor a 50 años; los que viven en el interior provincial y, por supuesto, los de nivel socioeconómico alto. Mientras que Unidad Ciudadana hace eje en la pérdida de puestos de trabajo, la caída en el salario real o los tarifazos, Cambiemos se asienta principalmente en “la nueva política”, que el kirchnerismo es el pasado, el macrifascismo el futuro y que todavía le falta tiempo para mostrar los cambios. 

Bacman sostiene que “Sergio Massa y Margarita Stolbizer de 1País intentarán transitar por la avenida del medio y lograr que sea lo más ancha posible. Hasta el momento su objetivo obtiene un resultado relativo: se mantienen cerca del 19 por ciento de intención de voto y su proyección es aún una incógnita. La imagen positiva de Massa se ubica en el 37,2 por ciento y la negativa se mantiene alta (56,5 por ciento). Esto es así porque tienen rechazos de los dos lados, de los adherentes a Unidad Ciudadana y de los de Cambiemos. Sus posibilidades de crecimiento se siguen detectando en el segmento de los independientes. Massa jaquea a la polarización, aunque no logra evitarla de modo definitorio”. 


Por supuesto que el eje de 1País es que ni el kirchnerismo ni el macrifascismo son alternativas positivas. Su eje, entonces, son los independientes, pero las posibilidades de crecimiento las tiene entre los votantes de Cambiemos menos sólidos -"oficialistas periféricos" los llama Bacman- y que están enojados por las consecuencias del plan económico. El obstáculo de Massa–Stolbizer es el choque, por un lado, con los adherentes de CFK, que en general son muy sólidos, y Cambiemos en el otro lado, que necesita desesperadamente crecer entre los independientes. 

“Randazzo creció un poco: logra un 5,4 por ciento. Su imagen positiva sigue baja y se ubica en el orden del 33 por ciento”, analiza Bacman. El ex ministro afronta el problema de que la oposición está fuertemente absorbida por CFK y sus chances entre los independientes tienen el problema de que es una opción muy reciente y tiene poco tiempo hasta las PASO. En cierto sentido sus posibilidades están en un electorado parecido al de 1País: muy crítico del plan económico, pero que no quiere volver al kirchnerismo. 

“Los indecisos al día de hoy representan al 7,2 por ciento. El dato más fuerte es que alrededor de las tres cuartas partes son independientes, el 19,5 por ciento opositores y un magro 5,3 por ciento oficialistas. Sin lugar a dudas, el arduo trabajo de las próximas dos semanas, pasa por seducir independientes, que una vez más volverán a convertirse en el fiel de la balanza de esta elección”, concluye el consultor.

Todo indica que de aquí al 13 de agosto habrá un verdadero bombardeo de la alianza judicial-política-mediática para acorralar a Cristina Fernández de Kirchner. Habrá shows de todo tipo en Comodoro Py, en los medios cercanos a la alianza de derecha Cambiemos y, como se vio la semana pasada, en el Congreso. En la Casa Rosada saben que vienen corriendo de atrás y harán lo que sea para no perder en el distrito en el que vota casi el 40 por ciento de los argentinos.

Fuente: nota de Raul Kollmann para Página/12

lunes, 12 de junio de 2017

Más del 66% de la población cree que la economía no va a mejorar

SEGÚN UN RELEVAMIENTO DE LA CONSULTORA CENTRO DE ESTUDIOS DE OPINIÓN PÚBLICA (CEOP), EL 66,1% DE LAS PERSONAS CONSIDERA QUE LA ECONOMÍA NO MEJORARÁ EN LO QUE RESTA DEL AÑO, FRENTE A UN 33,9% QUE AÚN MANTIENE PERSPECTIVAS POSITIVAS.

El informe, que se publicó ayer en el diario Página/12, da cuenta de que el escenario se repite con la desocupación: el 70% de los encuestados afirma que no va a mejorar la situación de empleo.

Respecto a los índices de pobreza, el 78% considera que no habrá evolución en las cifras que dan cuenta de cuántos pobres hay en la Argentina. 

Los resultados de la encuesta tampoco son alentadores en materia de inflación: apenas el 28% cree que va a bajar. 

Para la muestra de la consultora que lidera el sociólogo Roberto Bacman, fueron entrevistadas en total 1.200 personas de Capital Federal, Gran Buenos Aires y el interior del país, quienes también fueron consultados sobre la inseguridad, y el 71,8% consideró que no habrá mejoras.

"Dos valores alarmantes a tener en cuenta. El 61,4% de los argentinos califican al gobierno de Cambiemos con un aplazo y el peor indicador sigue siendo la economía. Otra vez la maldita economía. Si se buscan más explicaciones y se pregunta acerca del balance de la gestión, las opiniones transitan el terreno de lo negativo. El peor balance radica en tres factores: el crecimiento de la pobreza, el manejo de la economía y el control de la inflación", remarcó Bacman.

lunes, 15 de mayo de 2017

La dura provincia de la alianza de derecha Cambiemos: en territorio bonaerense no tiene candidatos potentes y parte de una intención de voto en minoría

EL PRINCIPAL DISTRITO ELECTORAL DEL PAÍS NO LE SONRÍE AL MACRIFASCISMO. UN 43 POR CIENTO DE LOS ENCUESTADOS DICE QUE VA A VOTAR A UN OPOSITOR Y EL OFICIALISMO NO ENCUENTRA NOMBRES ATRACTIVOS. EL ROL DE LA ECONOMÍA EN EL MALHUMOR SOCIAL.

A un mes de la inscripción de alianzas y a 40 días exactos de la presentación de listas, el 43 por ciento de los bonaerenses dice que votará a candidatos de la oposición mientras que el 34 afirma que se inclinará por oficialistas. 

En ese estado de cosas, el oficialismo afronta tres problemas de magnitud. Por un lado, una gran mayoría piensa que la economía está mal o muy mal. Por el otro, también una sólida mayoría considera que la alianza de derecha Cambiemos y Mugrizio Macri gobiernan para los más ricos. El tercer problema es que no tiene un candidato cuya figura consiga votos de por sí. Cuando se mide a Esteban Bullrich, su postulación recoge apenas el 14 por ciento de la intención de voto. Se supone que la gobernadora fascista María Eugenia Vidal traccionará los sufragios, pero la mandataria tampoco pasa por su mejor momento. 

Del lado de la oposición, las dificultades provienen de la división. Cristina Fernández de Kirchner es la candidata más potente, pero Florencio Randazzo, Daniel Scioli, Verónica Magario y, paralelamente, Sergio Massa y la izquierda pelean ese voto opositor. De la forma en que se alineen las cosas, sobre todo en el peronismo, dependerá el resultado electoral. 

Las conclusiones surgen de una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública, CEOP, que conduce el sociólogo Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1500 personas en todo el territorio bonaerense, respetando las proporciones entre el conurbano y el interior, también las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. El sondeo se hizo durante la semana que acaba de terminar y las entrevistas fueron telefónicas. 

Alineamiento

Los bonaerenses se alinean casi como la totalidad del país entre los que se consideran oficialistas y los que se dicen opositores. “Es muy similar a lo que pasa a nivel nacional : el 30 por ciento se autodefine como oficialista (su núcleo duro es el 10,1 por ciento), el 45 por ciento se considera opositor (con un núcleo duro del 24) y casi un 25 por ciento afirma no ser ni oficialista ni opositor. Esto ya es una base para la estructura electoral”, sostiene el titular del CEOP.

La segmentación entre oficialistas y opositores se basa fuertemente en el cuadro económico. “La percepción de la situación económica es la principal debilidad del oficialismo. Los datos obtenidos en esta última encuesta son más que contundentes. El 75,4 por ciento de los bonaerenses evalúa la economía en forma negativa. Si uno mira la segmentación ideológica del electorado, el riesgo para Cambiemos es mayor porque incluso el 79 por ciento de los independientes dice que la economía está mal o muy mal”, señala Bacman

Pero además Cambiemos tiene que revertir un concepto ya instalado, que es un régimen para los privilegiados. 

“La percepción social es otra de las importantes amenazas para la coalición gobernante: seis de cada diez bonaerenses manifiesta que Cambiemos gestiona para el beneficio de los sectores de mayor riqueza. El dato por sí solo es realmente alarmante: este es el gobierno de los ricos y para los ricos. Una asignatura a remontar”, sostiene el consultor.

Las chances de la alianza de derecha oficialista tienen que ver con la política porque en la economía, como se ve, no tiene hasta ahora nada para exhibir. Los tarifazos, la pérdida del salario real y la caída en el poder de compra de los jubilados, la inflación, la recesión y los despidos dejan al gobierno con poco argumento. Eso es lo que lleva a Cambiemos a recurrir nuevamente a la “pesada herencia” y a concentrarse en la polémica sobre el gobierno que se fue hace un año y medio.

Elecciones

“La oposición parte de un piso importante del 43,8 por ciento. Siete de cada diez opositores se consideran o bien kirchnerista (40 por ciento) o peronista (26,5 por ciento). Ante esta realidad, la unidad no sólo es una oportunidad: es una necesidad imperiosa si quieren convertirse en una opción ganadora. La dispersión puede terminar favoreciendo a Cambiemos”, señala el sociólogo. 

El oficialismo no la tiene fácil. Parte de un numero grande, 34 por ciento, pero tiene candidatos poco atractivos. Bacman puntualiza que “Esteban Bullrich, hasta el momento el principal postulante de Cambiemos, sólo seduce al 41,7 por ciento de los pertenecientes a este segmento oficialista. Este guarismo implica un punto de partida realmente bajo: hoy Bullrich recoge alrededor de 14 puntos”.

En la situación más débil aparece El Frente Rejuntador. “La ancha avenida del medio que desde hace un par de años viene proponiendo el Frente Rejuntador, cada día se ve más angosta: apenas un 8,9 por ciento se define como massista”, redondea el consultor.

Como en los estudios de la mayoría de los encuestadores, Cristina aparece como la que representa en mayor medida a la oposición. Tiene un piso de voto del 27 por ciento y su imagen positiva sigue mejorando: ya llega al 43 por ciento en toda la provincia y alcanza valores del 60 por ciento en algunos lugares del conurbano. Pero el peronismo no sólo depende de Cristina, candidatos como Randazzo, Magario o Scioli tienen aceptación. Son campañas incipientes, pero tienen buenas chances si la ex jefa de Estado decide no ser candidata. 

Bacman reitera que “para la oposición, la unidad es casi una obligación si quiere imponerse en lo que todos llaman y a esta altura es remanido, ‘la madre de todas las batallas’, la provincia de Buenos Aires".

Fuente: nota de Raúl Kollmann para Página/12