jueves, 12 de enero de 2017

La venta de cemento tuvo en 2016 su mayor caída en cuatro años

EN EL AÑO QUE ACABA DE CULMINAR, LOS DESPACHOS FUERON DE SÓLO 10,8 MILLONES DE TONELADAS, POR LO QUE SE HUNDIERON 10,8%.

Los despachos de cemento de 2016 acumularon una caída de 10,8% y se ubicaron en el nivel más bajo de los últimos cuatro años, informó la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP). Fue un reflejo del contexto recesivo en el sector privado de la construcción y el menor ritmo de las obras públicas.

Las 10,8 millones de toneladas remitidas el año pasado (el 99,5% con destino al consumo interno) resultaron inferiores en 1,3 millón a las de 2015. 

Si bien en noviembre se había registrado un importante repunte, del 8,7% mensual, que generó expectativas favorables en la actividad, en diciembre volvió a anotarse una caída (de 7%) y las entregas no alcanzaron las 950.000 toneladas.

Empresarios de la construcción y funcionarios del área económica confían en que durante el verano se quiebre definitivamente la tendencia negativa registrada durante el año pasado. La estadística de la AFCP para agosto había despertado expectativas favorables, al mostrar un repunte de 67.000 toneladas por encima de los 30 días anteriores, lo que ubicaba a la industria en el nivel más elevado desde octubre de 2015, cuando comenzó el fuerte descenso de los meses siguientes.

Las cementeras, sin embargo, volvieron a exhibir en septiembre y octubre cifras por debajo del millón de toneladas (sobrepasadas luego, momentáneamente, en noviembre) ante el lento ritmo de las obras de infraestructura y viviendas.

Pese a los resultados de 2016, las cuatro fábricas nucleadas en la AFCP (Loma Negra, Holcim, Cementos Avellaneda y -con menores volúmenes- PCR) dan por concluido el período en que el gobierno dispuso paralizar un conjunto de proyectos para realizar auditorías, introducir una gestión más eficiente en el uso de los recursos públicos y corregir vacíos normativos e irregularidades.

En ese contexto, la industria cementera espera un repunte productivo asentado en los ambiciosos anuncios de inversión pública y privada (estos últimos, en parte respaldados por el exitoso blanqueo de capitales). En caso de que esta vez el régimen macrifascista los concrete, como mínimo compensarían el derrumbe sufrido durante 2016.

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