Tras festejar su cumpleaños hace pocos días en compañía de simpatizantes ideológicos, el centenario ex militar pasó a mejor vida cumpliendo prisión domiciliaria.

Priebke había nacido en Berlín y cumplía funciones como capitán de las SS hitlerianas cuando ordenó junto al mayor Karl Hass, el 24 de marzo de 1944, el asesinato de 335 ciudadanos italianos -en su mayoría presos políticos- en represalia por la muerte de 33 soldados alemanes ocasionada por un ataque de partisanos a la sede de la Gestapo en la Vía Rasella.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Priebke fue recluido en un campo de prisioneros dirigido por Gran Bretaña, del que se escapó en 1946 hacia la Argentina, al igual que ocurrió con varios de sus correligionarios.

En 1994, los medios de difusión argentinos descubrieron al criminal y poco después comenzó un largo proceso judicial de extradición a Italia que culminó en 1998 cuando fue condenado a cadena perpetua por un tribunal de ese país, aunque por su avanzada edad se le permitió el beneficio del arresto domiciliario.
Algunos días atrás, en el marco de su centésimo cumpleaños, el ex jerarca nazi fue visitado por partidarios italianos que se plegaron a los festejos en medio de un escándalo mediático.
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