POR UNANIMIDAD, EL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA DISPUSO QUE EL CUERPO DE AUDITORES RELEVE LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS DE LAS CAUSAS POR DELITOS DE CORRUPCIÓN EN LA JUSTICIA FEDERAL. EL EJECUTIVO APUNTA A CONSEGUIR VACANTES EN COMODORO PY. LOS ONCE MIEMBROS PRESENTES DEL CONSEJO DIERON SU APOYO A LA INICIATIVA DE AUDITORÍA.

La propuesta fue realizada por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, una de las organizaciones más reaccionarias del derecho, que supo sumar el apoyo de distintos sectores. El representante del régimen macrifascista, Juan Bautista Mahiques, aseguró que “el Poder Ejecutivo no va interferir con la labor de la Justicia” pero advirtió que pedirán “el juicio político y la destitución de los jueces que se apartaron de la ley”. Aclaró la necesidad de que la auditoría se realice “con responsabilidad y mesura para que no sea una caza de brujas” y agregó que “seremos los primeros en pedir el juicio político y la destitución de los jueces que se apartaron de la ley”.
El contexto político de la resolución del Consejo alimenta las sospechas de distintos actores del Poder Judicial máxime cuando el propio ministro de Justicia, Germán Garavano, dijo que esperaban otros “gestos” en el mismo sentido de la renuncia del juez Norberto Oyarbide. “Da la sensación que en algún lugar del poder político-mediático se tomó la decisión de avanzar sobre sectores progresistas del fuero federal. Esto suena a una excursión de pesca para ver si encuentran algún motivo que satisfaga sus intereses políticos”, reflexionó un habitué de Comodro Py.
La ecuanimidad en la valoración del trabajo de los magistrados es la duda central del aparente objetivo relevamiento sobre denuncias, duración de las casuas, recursos interpuestos, definición de los procesos. “¿Van a auditar realmente el trabajo del juez Claudio Bonadio? o los tiempos de las no resoluciones del juez Julián Ercolini”, elucubró sin ingenuidad un abogado acostumbrado a litigar en el fuero federal. Los alcances de la auditoría sobre el entramado de prestigiosos estudios jurídicos que operan en los tribunales, el trajinar de servicios de inteligencia que los magistrados conocen, la defensa corporativa en las distintas instancias de apelación excederán el trabajo cuantitativo que se desprende de la resolución del Consejo que tampoco estipuló plazos para el trabajo.
La aprobación de la resolución se logró con el voto de los once consejeros presentes. Héctor Recalde y Victoria García, ambos del Frente para la Victoria, se retiraron minutos antes de la votación pero habían anticipado su apoyo en general a la iniciativa aunque marcando disidencias. García quiso saber si la investigación llegaría hasta el derrotero de las causas derivadas de los Panamá Papers. Recalde hizo hincapié en las décadas de indefinición sobre la investigación de la apropiación de Papel Prensa.
“Asumimos nuestra responsabilidad institucional en el Consejo por eso voto afirmativamente estas auditorías”, dijo el presidente del cuerpo, Miguel Piedecasas.Si bien el proyecto inicial abarcaba solamente las causas penales por delitos de corrupción en la Ciudad de Buenos Aires, los consejeros propusieron ampliar el alcance de la auditoría a todo el país, entre 1996 y 2016.
La consejera por los jueces Gabriela Vázquez consideró que se debe incluir en esta auditoría la que ya se realizó, en su momento, sobre las causas por delitos de lesa humanidad que no se extendió a los juzgados de la Ciudad de Buenos Aires.
El consejero Angel Rozas, representante de los senadores radicales, consideró que “la responsabilidad primaria” no está en el Consejo de la Magistratura sino en las Cámaras y en la Corte Suprema de Justicia.
El trabajo del cuerpo de auditores tendrá que sortear las fundadas suspicacias sobre la utilización política de una medida que parece ideada para disputar titulares en los medios.
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