En las elecciones del domingo próximo, se escogerá al sucesor del fallecido presidente Hugo Chávez, en un clima de actos masivos, denuncias cruzadas y grandes promesas que se repiten y hasta multiplican varias veces por día.

“Yo quiero unir a esta patria, quiero terminar el trabajo del comandante Hugo Chávez, quiero que el pueblo patriota pase de 60 a 80 por ciento en los años que están por venir; el que quiera venir, bienvenido; aquí lo que viene es una revolución socialista”, dijo el presidente interino y candidato oficialista, Nicolás Maduro.
“El socialismo es el reino de nuestro señor Jesucristo en la tierra; yo quiero la paz, la unión, quiero ser el presidente de la revolución del amor; háganme presidente y seré el presidente del amor”, agregó Maduro en un acto en San Fernando, capital del estado occidental Apure, limítrofe con Colombia.
En un clásico de las campañas proselitistas venezolanas, Maduro aseguró que respetará el resultado de los comicios y reclamó a su principal competidor, Henrique Capriles Radonski, que haga lo mismo, informaron las agencias noticiosas AVN, ANSA, DPA y EFE.

“Yo no estoy culpando directamente al candidato de la derecha (por Capriles), yo soy muy responsable en esto”, aclaró, y agregó: “Cuidado, candidato, si está usted metido en esos planes que ellos han coordinado con algunos señoritos que están muy cercanos a usted”.
Hace tres semanas, el domingo 17, Maduro afirmó que tenía “información de muy buena fuente” según la cual “funcionarios del Pentágono y la CIA” estadounidenses, junto a Noriega y Reich, estaban “detrás de un plan” para asesinar a Capriles con el fin de “echarle la culpa al gobierno bolivariano y crear un caos en Venezuela”.
Maduro añadió ahora que tenía “el nombre, la foto y la grabación aquí de una reunión que hizo una funcionaria de la embajada de Estados Unidos, planificando un apagón general en el estado Bolívar con Wilson Castro, el coordinador de (el partido opositor) Primero Justicia”.

Los frecuentes cortes de luz en vastas zonas del país, muchos de los cuales coincidieron con las presentaciones de los dos candidatos, motivaron la semana pasada un debate y la orden pública de Maduro para “militarizar” las instalaciones de la generadora y distribuidora estatal Corpoelec, cuyo presidente es Argenis Chávez, hermano del fallecido mandatario.
Mientras tanto, Capriles habló ante cientos de miles de simpatizantes en el centro de Caracas, donde Maduro cerrará su campaña el jueves.
“Quiero decirles que estamos ganando este proceso; hace 20 días pensaban que era imposible, pero ustedes se activaron, se pasaron en el switch (cambio, en inglés) y nació la esperanza; eso está pasando en cada pueblo de Venezuela, por eso vamos a ganar el 14 de abril”, sostuvo.

El líder opositor insistió en remarcar que “Nicolás no es Chávez” y que “los liderazgos no se heredan, se construyen”, y volvió a llamar a su adversario “Mentira fresca”, tal como se titula una canción crítica al candidato oficialista, compuesta por el actor y cantante Rolando Padilla y muy divulgada desde el viernes en la versión que grabó el célebre cantante estadounidense de origen puertorriqueño Willie Colón.
Paralelamente, el comando de campaña de Capriles distribuyó profusamente una breve síntesis del programa de gobierno de su candidato, en el que se asegura que “las misiones (planes sociales del gobierno) se mantendrán”, “las pensiones a la tercera edad están garantizadas”, la petrolera estatal PDVSA “seguirá siendo de los venezolanos” y “los empleados públicos estarán tranquilos”.
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