Sesiones de bronceado, uñas postizas y extensiones en el pelo son algunos de los rituales de belleza que tiene que soportar Mariah con sólo seis años.

Para su madre se trata de algo positivo. Según explica en unas declaraciones en el diario británico, “estar en el escenario ha hecho maravillas con la confianza de Mariah”, explica. “pero es la ronda de traje de baño donde realmente se destaca”.
“Los jueces no pueden quitar los ojos de ella mientras desfila en el escenario con su bikini y se mueva un poco sexy. Ella hace que me sienta muy orgullosa”, afirma.
Angela niega que estas niñas puedan estar siendo objeto de pedófilos por posar en bikini, insiste en que sus trajes y rutinas sólo son parte de la ostentación y del glamour. “He visto a algunas chicas con bikinis que no le pondría a mi hija aunque tuviese 18 años”, afirmó y agregó que “no permitiría que Mariah hiciese nada demasiado sexy. Su traje de baño lo cubre todo. Me aseguro de que no haya nada fuera”.
¿Para qué gastar 200 mil pesos en tratamientos de belleza para la hija de 6 años, si por 100 mangos se podría haber comprado una tortuga para irse despacito a la concha de su madre?
Ya lo dijo el Nano hace mucho tiempo: "a menudo los hijos se nos parecen (...) les vamos transmitiendo nuestras frustaciones..."
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