Los medios monopólicos, fundamentalmente, han coincidido en una carnicería mediática que tiene como víctima a Fito Páez, a raíz de su contratapa en Página/12, pero cuya finalidad es acallar voces que se oponen a su fin estratégico: derrotar a Cristina.
Como debe ser, los "políticamente correctos" salieron por radio y televisión al cruce del cantante y compositor exhibiendo, también, su indignación. Los diarios de ayer reproducen la polémica en un tono evidentemente más político-partidario, más electoral, más macrista...
La Nazión, el pasquín envuelve huevos y Perfil.com, para poner sólo tres ejemplos, salen hoy con relevamientos de repudio a las palabras de Fito y quienes osaron defender su libertad para expresar públicamente sus pareceres, aunque a muchos bienpensantes les resulte chocante.
No se trata, sin embargo, de la defensa mediática de una abstracción: el electorado. Hablamos de algo mucho más sencillo y práctico que éso: la defensa estratégica, por parte de los monopolios, de una victoria electoral (al menos en primera vuelta) que sirve a sus fines supremos: derrotar a Cristina Fernández de Kirchner y al proyecto iniciado en 2003.
No es una especulación, sino una certeza. De otro modo no se puede entender que los tres principales jerarcas periodísticos de Clarín, Ricardo Kirschbaum, Eduardo van der Kooy y Marcelo A. Moreno, dedicaran sus columnas de ayer a denostar los pareceres de un cantante sin ningún peso político-partidario, incluso extendiendo el "asco" del autor de El amor después del amor a todos los "intelectuales kirchneristas", como hace el primero de los mencionados.
Una campaña mediática a favor de Macri en la que, seguramente, a Fito no lo verán arrodillado.
Fito: tomate un agaromba y que todo te chupe un huevo.
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