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viernes, 25 de agosto de 2017

Pronunciamiento de los Curas en la Opción por los Pobres por la justa distribución de la riqueza

EN UN DOCUMENTO DIFUNDIDO AYER, EL GRUPO DE CURAS EN OPCIÓN POR LOS POBRES SOSTUVO QUE "NO CONOCEMOS OTRO CAMINO QUE LA JUSTA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA PARA LLEGAR A LA TAN PROCLAMADA 'POBREZA CERO’”.

"No conocemos otro camino que la justa distribución de la riqueza para llegar a la tan proclamada 'Pobreza Cero'", sostiene el Grupo de Curas en Opción por los Pobres (GCOPP), en el documento difundido ayer al final de su 30º encuentro anual, celebrado en Córdoba. En las misma declaración los curas reiteran su demanda por la libertad de Milagro Sala "y los demás presos políticos de nuestra patria" y reclaman "la aparición con vida de Santiago Maldonado ya que entendemos que la desaparición forzada de un hermano llena de sombras la necesaria transparencia que toda democracia debiera tener".

En el texto los sacerdotes católicos expresan su acompañamiento "a los trabajadores con el fin de exigir y defender sus derechos: justo salario, licencias pagadas, seguridad social, viviendas familiares, participación en la gestación de la empresa". Asimismo, señalan que "no es suficiente que estos derechos sean reconocidos sobre el papel por las leyes", sino que "estas leyes deben ser aplicadas y corresponde a los gobiernos ejercer sus poderes en este terreno para servicio de los trabajadores y los pobres". 

En la declaración los curas recuerdan el 50º aniversario de la encíclica Populorum Progressio del Papa Pablo VI (26 de marzo de 1967), el mensaje de 18 obispos del Tercer Mundo a la sociedad (15 de agosto de 1967) y el surgimiento del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (diciembre de 1967) y en aquellas manifestaciones apoyan su reflexión actual. 

Mirando hacia la propia Iglesia, los sacerdotes que trabajan en medios pobres subrayan también que "sabemos que en su historia, la Iglesia, de la cual formamos parte, ha sido muchas veces (...) esposa del dinero" y que "a veces las iglesias se encuentran de tal manera ligadas al sistema, que parecen estar confundidos, unidos en una sola carne como en un matrimonio". Sin embargo, sostienen que "la Iglesia tiene un solo esposo, Cristo". Y, recordando palabras del Papa Pablo VI, advierten que "la Iglesia no está casada con ningún sistema, cualquiera que éste sea, y menos con el 'imperialismo internacional del dinero' ".

Trayendo a colación los acontecimientos histórico eclesiales de los que están haciendo memoria el GCOPP precisa que las realidades y los tiempos son distintos ahora, pero que muchas situaciones de las mencionadas hace cincuenta años en el mensaje de los obispos del Tercer Mundo conservan su actualidad. Retomando aquellas enseñanzas, los sacerdotes recuerdan que "el mensaje tiene claro que la situación de los pobres y el serio problema de la pobreza tiene su origen en la acumulación injusta de la riqueza" y que por lo tanto "los gobiernos deben abocarse a hacer cesar esa lucha de clases que, contrariamente a lo que de ordinario se sostiene, han desencadenado los ricos con frecuencia y (la) continúan realizando contra los trabajadores, explotándolos con salarios insuficientes y condiciones inhumanas de trabajo". Se trata, dicen, de "una guerra subversiva que desde hace mucho tiempo lleva a cabo taimadamente el dinero a través del mundo, masacrando a pueblos enteros".

A tono con el mensaje de aquellos obispos, el GCOPP afirma que “el obrero es infinitamente superior a todo el dinero” y que, por lo tanto, "no podrá permitirse que los ciudadanos provistos de rentas abundantes, provenientes de los recursos y la actividad nacionales, transfieran una parte considerable al extranjero para su beneficio personal, sin preocuparse del daño que hacen sufrir por ello a su patria".

En el mismo tono de severa advertencia y basando sus afirmaciones en la enseñanzas de la Iglesia y en el Evangelio, los curas sostienen que "Dios no quiere que haya ricos que aprovechen los bienes de este mundo explotando a los pobres" porque "Dios no quiere que haya pobres siempre miserables". Y reivindican que "la religión no es el opio del pueblo" sino que "es una fuerza que eleva a los humildes y rebaja a los orgullosos, que da pan a los hambrientos y hambre a los hartos".

En la misma declaración los curas recuerdan que "tenemos el deber de compartir nuestro pan y todos nuestros bienes" y, por ese motivo, "si algunos pretenden acaparar para ellos mismos lo que es necesario a los otros, entonces es un deber de los poderes públicos imponer el reparto que no se hace de buen grado".

Al finalizar su declaración el GCOPP asegura que "como integrantes del pueblo de Dios sabemos que el egoísmo, el individualismo y la muerte no tienen la última palabra" y agrega que "como pastores, confiados en el Dios de la vida, exhortamos a todos los varones y mujeres de buena voluntad a 'que vuelvan a tener confianza en ellos mismos' y reforzar la esperanza en que 'otro mundo es posible'".

Fuente: nota de Washigton Uranga para Página/12

martes, 25 de abril de 2017

Un estudio asegura que se redujo 3% la participación de los asalariados en el PBI

CAYÓ DE 37,4 POR CIENTO AL 34,3 POR CIENTO EL AÑO PASADO. IMPLICA UNA TRANSFERENCIA DE RECURSOS DE $ 256.000 MILLONES.

Las políticas económicas del régimen fascista y neoliberal de la alianza de derecha Cambiemos generaron una transferencia de recursos desde los trabajadores hacia sectores económicos que alcanzó los $ 256.000 millones en 2016, según un estudio. 

Esa transferencia, equivalente a unos U$S 16.000 millones, implicó una caída en la participación de los asalariados en el ingreso del 37,4% al 34,3% del Producto Interno Bruto entre en 2016, respecto del año anterior. 

Estos datos se desprenden del informe de coyuntura del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), dependiente de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que dirigen Mariano Barrera, Mariana González y Pablo Manzanelli.

La transferencia de ingresos, según el análisis de CIFRA, se produjo por la suma de la devaluación, la quita o baja de retenciones a las exportaciones, el aumento de las tarifas de los servicios públicos, la apertura comercial, la liberalización del movimiento de capitales y la suba de la tasa de interés. 

El estudio señala que estas pujas por la distribución del ingreso se dieron en un marco de aceleración inflacionaria durante todo el 2016. 

Mientras unos sectores aumentaron sus precios relativos por encima del promedio de 41,6%, como el agro (83,9%), la intermediación financiera (60,9%), electricidad, gas y agua (57,4%) y minas y canteras (49,9%), quedaron por debajo de la media la industria manufacturera (39,7%), el comercio (39,6 por ciento), transporte y comunicaciones (34,7%) y la construcción (30,5%). 

Las causas fueron la caída del consumo -que no se ha detenido-, el incremento de los costos de los servicios públicos y la apertura comercial, que sólo en escasa medida fue compensada por la suba del tipo de cambio real. 

Esta modificación de precios relativos se desplegó en un marco internacional complejo, caracterizado por la intensificación de la lucha competitiva que se reflejó en una importante caída de los precios de las exportaciones argentinas, que además se reprimarizaron, dice el informe. 

De este modo, el eje ordenador de la economía argentina se desplazó de la economía real y el consumo hacia la especulación financiera. 

"El único componente de la demanda agregada que creció en 2016 fueron las exportaciones, pero esto traccionado por las ventas de productos primarios", apuntó el CIFRA. 

En cambio la caída del salario real y el aumento del desempleo redundaron en una merma del consumo privado y no es exagerado decir que la inversión productiva se derrumbó.