miércoles, 24 de septiembre de 2014

Polémica en la Ciudad por un proyecto que busca regular la prostitución

La legisladora María Rachid presentó ayer un proyecto de ley para habilitar los departamentos donde se brindan servicios sexuales. Eso implicaría reconocer a la actividad como un trabajo. ¿La prostitución es un empleo?

La legisladora porteña María Rachid presentó ayer un proyecto para regular y habilitar los departamentos donde se brindan servicios sexuales. La presentación coincidió con “El Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños”. La iniciativa de Rachid apunta a que esos espacios dejen de ser lugares clandestinos y se los reconozca como una actividad comercial.

En definitiva: legalizar los servicios sexuales y terminar con la criminalización de la actividad. Pero es allí donde comienza la polémica. ¿La prostitución es un trabajo?

Sonia Sánchez nació en Chaco y a los 17 viajó a Buenos Aires con la idea de trabajar como empleada doméstica. Pero nada salió como esperaba: el sueldo era bajo y terminó en la calle. Tenía 19 cuando comenzó a prostituirse y lo hizo durante casi 6 años. Sobre eso habla en "Ninguna mujer nace puta", su libro.

“La prostituta no es sujeto de derechos, es un objeto de uso y abuso; no hay cliente, hay torturador prostituyente. La prostitución no es un trabajo, es un campo de concentración. Argentina es un país abolicionista, por lo tanto tenemos que luchar contra la prostitución. Si nosotros estamos luchando contra el tráfico de personas para la explotación sexual, debemos luchar fuertemente contra la prostitución, porque no hay una elección libre. Estás eligiendo coaccionada, por lo tanto no existe elección”, señala Sánchez.

Desde la Asamblea del año XIII nuestro país se declaró en contra de todo tipo de esclavitud. Y la Ley de Profilaxis, de 1937, establece que “queda prohibido en toda la República el establecimiento de casas o locales donde se ejerza la prostitución, o se incite a ella”

Sin embargo hay quienes hablan de “trabajadoras sexuales” o “profesionales del sexo”. Así lo entiende la propia Rachid, que presentó un proyecto que trabaja sobre una realidad: miles de mujeres se prostituyen en Buenos Aires y los hacen bajo el control de proxenetas y fuerzas de seguridad. Por eso, la propuesta es regular los espacios donde se ejerce la prostitución de manera autónoma (mujeres organizadas) y terminar así con el proxenetismo. El proyecto establece que las mujeres deberán ser mayores de edad. Y tendrán que realizar un curso gratuito sobre nociones básicas de derechos y prevención de adicciones y salud sexual.

Por su parte, Alex Freyre, militante LGTB y miembro de la Red Argentina de Personas Positivas (VIH) sostiene que la prostitución “no es un trabajo, es una forma de explotación. Es perversa, con una desigual distribución del poder, donde una de las partes no negocia. Es violencia” , al tiempo que se declara abolicionista -en contra de todo tipo y forma de esclavitud- y reconoce que aunque “no toda prostitución es trata, siempre la prostitución es explotación”.

Freyre lo reconoce como un problema y propone abordarlo con la dimensión que tiene. “Es muy importante la educación y los programas que tiene el Ministerio de Trabajo con los que enseña oficios a esas mujeres. La Asignación Universal por Hijo ha sido una buena medida para mujeres en situación de prostitución”. Aunque también es necesario “penalizar a los prostituyentes”, reconoce.

Regulación

La "Ley de Habilitación de Establecimientos donde se Brindan Servicios Sexuales" contempla un régimen especial de inspecciones y de sanciones a los lugares que incumplan la norma. Además tiene un anexo en el que detalla cómo deben ser las instalaciones de los establecimientos donde se brinden servicios sexuales, sus habitaciones, y qué recaudos en materia de higiene y funcionamiento se deben tomar. El uso de preservativos será obligatorio. Además establece que "No serán pasibles de detención, aprehensión o demora por parte de la autoridad policial, ni de encausamiento judicial, decomiso o retención de sus pertenencias, por el sólo hecho del ejercicio de su actividad”.

La norma, dicen sus autores, permitirá el ejercicio del trabajo sexual de manera independiente, ya sea individualmente o como cooperativas conformadas por trabajadoras que prestan servicios sexuales en casas o locales.

En la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) no tienen dudas: la prostitución es un trabajo. Así lo aseguró su Secretaria General, Georgina Orellano. 

"Desde hace mucho tiempo venimos luchando con las compañeras para que nuestro trabajo sea regulado, tenga un marco legal como cualquier otro y por supuesto, no se nos criminalice”, sostiene Orellano y agrega que no todas las mujeres que se prostituyen son víctimas de trata. “Muchas de nosotras somos mayores de 18 años, que sabemos lo que hacemos”.

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